Pie diabético
¿En qué consisten los problemas en los pies del diabético?
INTRODUCCIÓN
Los problemas de los pies son una de las principales causas de hospitalización de las miles de personas que padecen diabetes mellitus en España. Se cree que más del 15 % de todos los diabéticos van a desarrollar, a lo largo de su vida, algún episodio grave de afectación de sus pies. Los problemas más frecuentes son la infección, ulceración o gangrena, que pueden acabar, en los casos más importantes, en la amputación del dedo, pie o pierna.
La mayoría de estos problemas son previsibles mediante las visitas regulares a su podólogo. El podólogo le ofrece información sobre la inspección del pie, su cuidado y las conveniencias de calzado; del mismo modo, detecta de forma temprana las afecciones del pie, aplicando un tratamiento precoz.
CAUSAS DE LAS COMPLICACIONES
Los problemas de los pies en los diabéticos son el resultado de tres factores primarios: neuropatía (disminución de las sensaciones), circulación sanguínea pobre y disminución de la resistencia a las infecciones.
Las deformidades del pie y los traumatismos son, por otra parte, causa fundamental de úlceras e infecciones en presencia de neuropatía o mala circulación.
Su capacidad para detectar sensaciones dolorosas o del tacto puede disminuir. La neuropatía permite que las heridas no duelan y, por tanto, no reciban tratamiento durante mucho tiempo.
La neuropatía dolorosa suele causar quemazón o dolor punzante en los pies. Situación irónica ante la pérdida de sensaciones. Quizá́ la neuropatía afecte los nervios que llegan a los músculos de sus pies y piernas. Esta "neuropatía motora" puede causar debilitamiento de los músculos y pérdida de tono en los muslos, piernas y pies, así́ como el desarrollo de dedos en martillo, juanetes y otras deformidades del pie.
CIRCULACIÓN POBRE
Las personas con diabetes suelen tener alteraciones circulatorias. Los síntomas más habituales de enfermedad vascular periférica son los calambres en las pantorrillas o en las nalgas al caminar. Esta situación puede avanzar hasta los calambres severos o dolores durante el descanso, acompañados de cambios de color y temperatura (la piel de los pies aparece de color rojo intenso cuando están colgando, los sentirán muy fríos). Del mismo modo, la piel puede volverse brillante, sensible y delicada. Puede disminuir el crecimiento del vello y engrosarse las uñas del pie.
La circulación escasa, que disminuye el riego sanguíneo al pie, reduce el reparto de oxígeno y alimentos necesarios para el mantenimiento y la reparación (de heridas). Las heridas en el pie, las infecciones o ulceraciones afectan a la curación. Las operaciones de by-pass periférico vascular evitan las amputaciones de la extremidad inferior.
INFECCIÓN
Las personas con diabetes son más vulnerables a la infección que los no diabéticos. Debido a la deficiente habilidad de los leucocitos (células blancas de la sangre) para defenderse de la bacteria invasora, los diabéticos tienen más dificultades a la hora de dar respuesta inmunitaria contra la infección.
Las infecciones van a peor y pueden no descubrirse si hay neuropatía o enfermedad vascular. A menudo el único signo de una infección encubierta es un nivel de azúcar en sangre (glucemia) inexplicablemente alto, incluso sin fiebre. La combinación de fiebre y glucemia alta significa, con frecuencia, una infección grave que necesita hospitalización. Los niveles inferiores de infección pueden tratarse en la consulta.
DEFORMIDADES DEL PIE
Las deformidades del pie tales como dedos en martillo, juanetes y alteraciones metatarsianas tienen un significado especial en la población diabética. La neuropatía aumenta el riesgo en que se encuentra el pie para padecer durezas, callos, ampollas y ulceraciones. Si lo dejamos sin tratamiento, puede haber una infección importante.
En las personas con neuropatía (daño en el nervio) y muy buena circulación sanguínea, pueden tener lugar deformaciones especiales. El pie de Charcot, que resulta de un traumatismo en el pie insensible, hace que el pie colapse y ensanche. Esta afectación tan destructiva comienza, las más de las veces, con una hinchazón y enrojecimiento persistentes, algo de dolor entre suave y moderado, e incapacidad para calzarse los zapatos habituales. Si esto ocurre, visite al podólogo o diabetólogo de inmediato.
CIRUGÍADEL PIE EN EL DIABÉTICO
Conociendo el peligro latente en las deformidades del pie de los diabéticos, la cirugía correctora es una buena opción cuando el paciente presenta un estado general aceptable y tiene una circulación sanguínea correcta. La mayor parte de las deformidades suele empeorar de modo progresivo así́ como los efectos de la neuropatía (daño del nervio) y la enfermedad vascular (circulación de la sangre). Estas deformidades pueden llegar a no poder tratarse de modo efectivo con los cuidados conservadores. En estos casos puede estar indicada la cirugía.
La cirugía podológica ambulatoria sobre diabéticos se realiza en pacientes que llegan y se van andando de la consulta, y reciben anestesia local para disminuir las posibles complicaciones. En algunas ocasiones, se necesita hospitalización para vigilar el postoperatorio. Pudiera precisarse cirugía para curar una úlcera o para erradicar algunas infecciones, en especial las que afectan al hueso.
Su cooperación es muy importante. Protéjase de las lesiones y realice los cuidados diarios necesarios para mantener unos pies saludables.
ÚLCERAS DEL PIE
Una úlcera es una llaga indolora en la planta del pie o sobre los dedos que tiene lugar por presión excesiva. Entre las causas de la úlcera citaremos el traumatismo, calor, frío, presión del calzado o penetración de objeto punzante. A menudo, las úlceras se forman en una dureza o callo ya presente al que se dejó crecer demasiado.
La neuropatía facilita el desarrollo de la úlcera al destruir la alarma natural que es el dolor. La presión continua o el caminar sobre la piel herida aumenta el daño y empeora la úlcera.
La llaga abierta se infectará e incluso podrá́ penetrar hasta el hueso. El tratamiento óptimo depende de un reconocimiento temprano de la ulceración por parte del podólogo, la supresión de las actividades de carga (como el caminar) y una pronta actuación. Además del tratamiento local de la herida y los antibióticos, pudiéramos necesitar otras medidas para disminuir la carga de la zona. Cuando los bastones, silla de ruedas o descanso no son posibles, las escayolas, abrazaderas, calzado especial o plantilla ortopédica protegerán al pie mientras se cura. Si la circulación no es buena y se retrasa la cura, su podólogo puede dirigirle a un cirujano vascular para estudiar una cirugía reconstructiva.
Una vez curado, es de capital importancia visitar a su podólogo con regularidad.
RECOMENDACIONES SOBRE EL CALZADO
Los zapatos deben acomodarse en anchura y profundidad a los dedos. El calzado de piel se adapta con facilidad a la forma de sus pies y les permite "respirar". El calzado deportivo es una buena elección para proteger el pie. En ocasiones, el podólogo le recomendará plantillas ortopédicas específicamente hechas para sus pies que repartan el apoyo y almohadillen.
Antes de calzarse, mire el interior de sus zapatos en busca de objetos extraños o forros desgarrados. A diario utilice dos o tres pares de zapatos; de esta forma el roce no ocurrirá exactamente en la misma zona. Un zapato nuevo no debiera usarse más de dos horas sin vigilar cualquier punto de irritación. Los calcetines deben carecer de costuras o pliegues y no dificultar la circulación de la sangre.
CONSEJOS DEL PODÓLOGO
- Busque todos los días en sus pies ampollas, sangrados y lesiones entre los dedos. Utilice un espejo para verse la planta del pie y el tobillo.
- No deje los pies en remojo prolongado.
- Evite las temperaturas extremas.
- No utilice botellas de agua caliente o mantas eléctricas en sus pies.
- Lave a diario sus pies en agua templada y jabonosa, y séquelos bien, en especial entre los dedos.
- Use una loción o crema hidratante a diario, pero no la aplique entre los dedos.
- Evite "la cirugía de cuarto de baño" en sus callos, durezas o uñas encarnadas.
- Corte sus uñas con sumo cuidado y límelas después.
- Si tiene mala vista o no puede hacerlo usted fácilmente, haga que el podólogo le arregle los pies.
- Llame a su podólogo de inmediato si su pie se hincha, duele, o enrojece.
- No fume.
- Aprenda todo lo posible sobre la diabetes y cómo puede afectar a sus pies. Haga que su podólogo revise sus pies de un modo regular.