Ortocen Clínica del Pie

el retiro 20120424103235_225Cuando era niño, mi padre nos llevaba al paseo de Coches de El Retiro a corretear, a ver los patos, a tomar una horchata si nos habíamos portado bien, e incluso a dar patadas a una pelota con árboles por portería.

Salíamos de El Retiro por la Cuesta de Moyano, que era una bajada hacia la Puerta de Atocha. Lo hacíamos porque, allí se vendían libros usados en los puestos alineados por la acera de la valla del parque.

Mi padre disfrutaba ojeando viejos libros, e intentaba que eligiera yo alguno para leerlo durante el fin de semana. Claro que viejos, apetecían poco, y siempre quedaba la opción de tomar algún tebeo.

Creo que siempre ha sido a través del último domingo de abril cuando se ha montado la feria del libro en el Paseo de Coches, me llamaba la atención, que un paseo rodeado de árboles frondosos y altísimos, tuviera el nombre referido a los coches, allí nunca, o casi nunca había coches.

Me contó mi padre, muy aficionado a la enciclopedia Monitor, que fue el duque de Fernán Núñez, quién consiguió armar una de las primeras “eco” protestas de Madrid. Fue por su iniciativa de abrir en el Retiro un suntuoso paseo de coches a costa de talar una gran cantidad de árboles añejos y copudos.

Don Armando Palacio Valdés el célebre y celebrado, vanidosillo y fecundo escritor, se enfadó, con muchísima razón, y dejó la polémica servida durante largo tiempo.

Con todo, el cabriole o milord, para los castizos “manuela”, la severa berlina y el finísimo landó o carretela, pronto empezaron a pasear circunspectos caballeros, damas con perrito y pelanduscas elegantes por aquella espaciosa calzada.

Setenta años llevaba celebrándose la feria en Recoletos hasta el 67, que se muda al Paseo de Coches.

“Si quieren lluvia en Madrid, celebren una Feria del Libro”, y aún no vemos agua…

Mi amigo Teo Izquierdo Fernández era un enamorado de la feria. Sólo un año, a la vuelta de la mili, compartimos visita a la Feria, él, un libro abierto y un manantial de vida envuelta en su amargura, me indicaba sus compras mientras denostaba a diestro y siniestro lo que le incomodaba. Al lado de Teo, siempre diluviaba sobre Madrid.

Entre el 25 de mayo y el 10 de junio, 2012