Ortocen Clínica del Pie

portadores de la antorchaEn los 80 nuestro oficio común entró en convulsión. Se nos presentaba la oportunidad de “ascender” en el nivel de reconocimiento profesional ante la sociedad.

Para sorpresa de muchos, la autoridad decidía que los humildes podólogos, los de ese oficio que tanto agrado produce a la población, pues nos dedicamos al alivio de las molestias en los pies de los sufridos viandantes, éramos, finalmente, merecedores de los laureles universitarios.

José Valero, uno de nuestros insignes presidentes, Andrés Rueda, Ana Maestro, entre otros adalides, consiguieron, al alimón con las escuelas, que en el ministerio considerasen nuestras aspiraciones.

Varios cursos puente hacia el anhelado destino del arrullo escolástico, todos enloquecidos ante el quimérico “Título universitario”.

Ahora volvemos por aquellos lares, parece que deseamos llegar a ser “especialistas”.

Pienso yo que puedan ser las escuelas, las numerosísimas escuelas que forman a nuestras huestes, quienes propugnan que tengamos la loable necesidad de colgar grandes y luminosas medallas en las paredes de las consultas, loor y gloria a la Podología.

¿Me dejo llevar por esta nueva tromba? ¿Creo que voy a ser mejor podólogo si circunscribiera mi atención y cuidado profesional a una parte del oficio, dejando de lado la perspectiva de lo global?

Antes se decía que quien mucho abarca poco aprieta. ¿Si recortara mis cuidados a los pacientes, aún en el supuesto que aumentara mi pericia, seré mejor para ellos?.

Esto es algo parecido al enfoque holístico de las cosas donde la totalidad de las propiedades de un sistema dado, no pueden ser determinados o explicados por las partes que lo componen por sí solas. Para Aristóteles el todo es mayor que la suma de sus partes, ¿es posible que sea esta una tercera vía o un enfoque nuevo para nuestra realidad de la Podología?

Yo no lo veo. Recuerdo aquello de “Mucho collar para tan poco perro”, y me echo a temblar con lo que se nos viene encima…

Y ahora les dejo, con sus pensamientos, yo estoy muy confuso; en tanto, me voy a rezar por mi amado suegro Emilio.