Ortocen Clínica del Pie

Respuesta tras contar a un hijo que convendría vigilar la cortesía entre los padres en proceso de separarse tras muchos años de vida en común.

Escucho este "sucedido" y se me viene a la cabeza, ¿se trata de un intento de reservarse en el medio, sin tomar partido, en un afán de mejorar las cosas, por parte del hijo?

¿Hay virtud en buscar el equilibrio en una cuerda floja evitando arrimarse a un lado o al otro simplemente por no influir, por no interferir en algo que parece deba ser resuelto por las partes litigantes sin la participación, o excluyendo la posible participación, de todos los que comparten el mismo Libro de Familia?

Yo sólo veo un intento de "escurrir el bulto" que dijese alguien.

Siempre me dio miedo mantenerme en el margen de las cosas, siempre quise creer que algo podría yo hacer. Si yo estuve en el asunto, ¿cómo es que ahora no deba ser parte de la solución del mismo?. Bien, comprendo, incomoda meterse, incluso podría pensarse que lo que yo pueda hacer no puede por menos que estropear el status quo, y sin embargo, ¿no podría ser que mi intervención aclarase el entuerto y facilitara el entendimiento entre las partes que siempre creí amorosamente condenadas al entendimiento?

En esta sociedad que vivo, todos estamos sumamente ocupados, y además, inmersos en complejas singladuras personales que desbordan nuestra voluntad e impiden podamos ocupar algún tiempo en los demás. No es esto lo que me enseñaron en mi infancia y es lo que veo inexorablemente en cada esquina, y más en estos tiempos convulsos que nos ha tocado respirar. La independencia personal, que se ha convertido en un deseo del individuo que arrasa a los demás, a veces me resulta escabrosa, en ocasiones me parece otro exceso de los que veo en este mi mundo actual. No tenemos tiempo por perder preocupándonos de lo que al otro pueda pasarle, y sin embargo, escarbamos en nuestro precioso ombligo donde hemos de encontrar el Santo Grial en que enjugar nuestro deseo.

maestro armero¿Qué puedo hacer yo? ¿Me comporto como la masa o sigo el camino en que aún soy capaz de encontrar mis plantas? Merece el esfuerzo de "convertir" al hijo o renuncio animándole a que cometa sus propios errores, o nuevos errores inducidos por mi intención, me temo. No sé papá, yo en lo tuyo no me meto.

¡Vaya usted a quejarse al maestro armero!