Ortocen Clínica del Pie

charito julio 2012¡Hola Enrique!, te habla Charito, ¡esa!, A esa a la que llamas Charito.

He ido a tu estudio, y como siempre dices que no me gusta lo que haces, te voy a regalar los oídos. Hoy domingo estoy con tu hermano Javier en Patones, estamos solos y estoy admirando toda tu obra. Y es verdad, cariño, ayer cenamos en el patio, los dos solos, y me quedé tonta admirando tu obra.

Me gusta el ángulo derecho, me gusta el ángulo izquierdo, todo está tan bien que no se donde poner la mesa.

El toldo lo veo triste para el color pero también hay que mirar la eficacia, y la verdad, que aparte de que tienes que limpiar el techo, está muy acertada.

En fin, enhorabuena por esa parte.

Luego, me siento donde estaba el teléfono mío antes, que ya no está, ya me acostumbraré a ponerme las cosas modernas que tú quieres, pero, le tenía tanto cariño al aparato…, porque, por cierto, nos costó muchíisimo adquirirlo, porque cuando eras tú pequeñito, en Patones, era muy difícil tener teléfono, y no había otro sistema.

He estado planchando las sábanas grandes que compraste pero me han hecho sudar, cariño, que mis brazos ya no son tan grandes para dominar las sábanas. Pero ya están todas planchaditas y limpias.

También me gusta la Sala de Juntas que tú llamas, que me reservo lo que has puesto de persianas. No veo su eficacia. Pero ya me acostumbraré a ellas. Pero gracias por haberlo hecho.

Pasamos a, no sé como lo llamarías, sala de, sala de… donde hemos puesto dos butacas y una mesa de cristal, de la que Javier encontró el cristal, está precioso ese cuarto aunque tenemos que cambiar los sillones.

La planta baja, antes de salir al “jardín”, me he sentado en una butaca, junto a la pared de piedra, y efectivamente, es cómoda, se está muy bien mirando al patio del jardín.

Ya estoy adorando las piedras de las paredes tanto como tú, comprendo que me ha costado mucho decirte que me gustan, puesto que tú bien sabes que tanta piedra, tanta piedraaa me agobiaba, pero te diré que se acostumbra una a todo, a todo.

Y termino diciendo que todo lo que tú has hecho, y vista la opinión de los demás, que parece que te “coaccionan” (dice tu madre), ¿cómo voy yo a ser distinta a todos?¿no habrá nadie a quien no guste?

Y para finalizar, me encantaría poder ver tu habitación bien arreglada.

Te deseo disfrutes mucho de esta casa y siempre te diré que me gusta mucho. Y tú también. Que seas muy feliz y que quieras mucho a tus hermanos.

Así lo veo yo. Me encuentro que si todos aprecian tanto tu obra y yo no la entiendo, me gustaría encontrar la manera de ser parte de esa opinión general.

Ahora que está terminado, quiero decirte que si yo pongo los alimentos en un sitio, la sartén en otro, o la cazuela en el de más allá, hagas algo por comprender que mi forma de actuar quiere ayudar a comprender lo tuyo, si tú respetas mi opinión, o mis gustos, nos comprenderemos mejor mientras yo viva, después, hazlo como quieras pero hazme un poco de caso, y seremos más felices.

De todas formas, la obra me encanta, por todos los sitios, no la veo muy bien rematada pero se conoce que no puedes más, no es tu culpa.

Y nada más. Charito, tu madre. ¿Qué te parece? Mi cultura no llega más lejos. Tengo dos partes, una que me gusta en general y otra que me hubiera gustado más con un gasto menor.