Ortocen Clínica del Pie

unicef-unfpa-ghulman"Todos nacemos iguales, sin embargo todavía hoy, muchas niñas son víctimas de violencia y abuso sexual" Palabras de quien fuera presidenta de Chile y ahora es directora de ONU mujeres, Michelle Bachelet.

El jueves pasado, el Bernabeu que está delante de mi trabajo, iluminaba su entorno en pálido rosa glorificando el primer Día Internacional de la Niña declarado por Naciones Unidas (ONU).

De las 600 millones de niñas adolescentes que viven en los países en desarrollo, muchas siguen siendo invisibles a las clases políticas. Millones viven en la pobreza, son víctimas de la discriminación de género y la desigualdad, y están sometidas a numerosas formas de violencia, abuso y explotación, como el trabajo infantil, el matrimonio infantil y otras prácticas funestas.

América Latina y el Caribe componen la única región del mundo en la que algunos países presentan tasas de fertilidad adolescente que, en lugar de disminuir, están estancadas o en aumento. Hoy en día, la tasa media de fertilidad de las adolescentes entre 15 y 19 años por cada 1.000 nacidas es de 70,5. Muchas niñas adolescentes en esta región, quedan embarazadas prematuramente, criando hijos, casándose o en unión de pareja. La mayoría de ellas provienen de zonas rurales y pobres, y muchas de ellas son víctimas de violencia sexual. Para algunas, el embarazo o el matrimonio son la única manera de sobrevivir. La mayoría de ellas terminarán abandonando la escuela, con lo que tendrán minúsculas perspectivas de empleo, y serán más dependientes de otras personas (muchas veces de su abusador). Todas estas niñas son vulnerables y llevadas a situaciones en las que se vuelven aún más.

El matrimonio infantil es una problemática que afecta seriamente a las niñas. A nivel mundial, 400 millones de mujeres entre 20 y 49 años se casaron cuando aún eran niñas, en voz de UNICEF.

El eliminar el matrimonio infantil contribuye a garantizar la permanencia de las niñas en la escuela, a promover su educación a largo plazo, y al final, disminuye el riesgo de que sean víctimas de violencia, y a generar las condiciones para que puedan gozar de una vida más saludable y protegida. Todo esto puede llegar a traducirse en la ruptura del círculo de la pobreza entre generaciones.

Se trata de un tema principal que demanda esfuerzos sostenidos, expresados como mayor atención y compromiso de las agendas políticas, sociales y económicas, además del desarrollo de programas y políticas específicas dirigidas a invertir los patrones sociales, prácticas económicas y esquemas culturales que perpetúan el matrimonio infantil. Todos los estudios demuestran que invertir en las niñas es una de las mejores inversiones para reducir la pobreza, mejorar la salud, la educación y avanzar en igualdad.

Una madre educada es garantía de desarrollo para sus hijos e hijas. Esto es claro, así como lo es la terrible situación que se describe en los medios, referentes a Latinoamérica y el Caribe. Pero ¿Cuándo empezaremos a conectar esta situación con la cosificación que se hace de la mujer desde los reinados de belleza, la farándula, o el cine, que promueve una imagen de la mujer solo para el sexo, solo para ser digna acompañante de hombres poderosos, y preferiblemente estúpidas?. Las niñas del mundo tienen derecho a ser escuchadas y a que todos sus derechos sean promovidos y protegidos.

Cuando viajo a Latinoamérica me pone “como unas castañuelas” ver las salas de conferencias de Podología con apabullantes mayorías femeninas. La mujer se mueve. Nuestra mujer se mueve.