Ortocen Clínica del Pie

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¡Están por todas partes, en las pasarelas de la moda, en las tiendas, en la calle ... las mujeres y sus tacones altos!

No hay duda, a las mujeres les gusta usar tacones. Dicen acerca de ellos… “Nos hacen sentir sexy”. Pero, por desgracia, cuanto más tiempo se pasa con tacones más posibilidades de acabar usando “calzado ortopédico”, y  ¡no es nada sexy!

"La principal queja de las mujeres que usan tacones es, probablemente, el dolor en la planta del pie". Palabra de podólogo.

Las pacientes que nos consultan por dicha dolencia se encuentran entre los treinta y los cincuenta y tantos,  viene tras haber estropeado la mecánica de los pies y los tobillos, porque “han vivido su vida” en tacones altos.

No es sólo la altura del tacón sino la situación restringida de los talones en el zapato de tacón. Cuanto más alto es el tacón, más carga hay sobre la bola del pie, o metatarso. Si usted pone su pie en esa posición ... similar a la postura de ballet ... los dedos sufrirán mayor compresión y usted aquejará más dolor.

Es fácil de entenderse. La mujer introduce su pié en un embudo donde los dedos se comprimen bajo la presión que envía la parte trasera del pie desde la altura del tacón; los tejidos blandos, como los ligamentos y los tendones comienzan a estirarse y romperse, la mecánica del tobillo se altera. Después de un tiempo, aparecen los dedos en martillo y la deformidad del juanete ... incluso el dolor de rodilla puede atribuirse a los tacones altos.

"Al final del día siento un dolor tan agudo que necesito quitarme los zapatos allá donde me encuentre", dijo María Dueñas, usuaria compulsiva de los tacones altos, finalmente ha tenido que -agachar la cabeza- y aceptar el operarse de juanetes.

Maica Lezcano, de 38 años, puso su primer par de tacones de aguja a los 15 años. "Realmente malo el dolor…", nos dice en la consulta, "Especialmente para caminar y hacer vida normal".

Le pregunto si este otoño ha tenido problemas para comprar zapatos nuevos por causa de los juanetes. ¡Claro que sí! Es la respuesta.

A veces a nuestras pacientes interesadas por la cirugía les enseñamos radiografías de casos similares. En dichas placas se pueden ver los pies deformados con dedos en martillo y juanetes. Recuerdo con cariño una radiografía que yo mismo hice a una amiga con el zapato de tacón puesto. Esta radiografía estaba en la sala de espera de la consulta de Luis Aycart, mi padre. La usaba para demostrar, o ilustrar,  la “mala vida” que llevaban los pies.

tacones 1La metatarsalgia, o dolor del antepíe, comienza al amontonarse los dedos en la punta del zapato, y bajo la presión excesiva que provoca los tacones. La parte delantera del pie se ensancha y se hunden los metatarsianos.

Después de haber mostrado las radiografías de pies horribles enseñamos las realizadas tras haber sido arreglado el pie. De este modo, la paciente puede imaginar como podría quedar el suyo, ya sin juanetes y con los dedos derechos.

Sepa que las causas de los juanetes son fundamentalmente genéticas. No toda persona que se calce “mal” va a tener juanetes. Sin embargo las probabilidades son muy grandes. El uso y abuso de zapato de tacón agrava la herencia Genética que predispone al juanete.

Yo no doy consejos, hoy me limito a contar lo que vemos cada día. Los taconazos son aceptables para ocasiones excepcionales, “poco tiempo y en pocas ocasiones”; condición opuesta a usar “en todo momento, de la mañana a la noche”.

Si usted, calzando tacones, estuviera sentada en un escritorio la jornada de trabajo, y nada más, no sería terrible. Pero si usted está de pie todo el día, corriendo por ahí, y remata la jornada con una cena, yendo al cine o al teatro, sus pies no soportará los tacones y usted recordará lo que ahora esta leyendo.

Hay quien tiene un par de zapatos en la taquilla del trabajo y los usa mientras está allí. Es una idea. Algunos cambian de calzado al mediodía, como costumbre. Los pies agradecen este cambio.

tacones 3Alguien aburrida de mis explicaciones de cada visita regular a la consulta me trajo una bolsa con dos zapatos diferentes. Ambos eran de la misma altura, uno tenía un tacón de 7 cm, y el otro una cuña de la misma medida. A la pregunta de cual sería mejor para los pies, me decanté por la cuña. La cuña da “más establilidad” que el tacón, el tobillo se sentirá más seguro, y el metatarso también se verá beneficiado.

De la cirugía quedará en el olvido a las seis u ocho semanas, ahí se empieza a “funcionar” con calzado cómodo; no puedo aconsejar ponerse en tacones antes de seis meses, por mucho que lo anhele.

Cuando al final interpelamos al paciente “¿Valió la pena…pasar por la cirugía?”

“Sí, no sé como no lo hice antes”, una sonrisa y otro ¡sí!

No estamos diciendo que las mujeres no use tacones altos.
No, yo nunca diría eso, que es tanto como decirle a una mujer que un vestido le sienta mal.

Por buscar un final. No recomendamos que las menores de 16 años usen tacones altos a diario ni en periodos largos. Esto es debido a que sus huesos se encuentran en desarrollo, y obligar con los zapatos a alterar la posición normal de los dedos dará lugar a la aparición de problemas en edad muy temprana.

PyP (Padre y podólogo)