Ortocen Clínica del Pie

abuelos visionariosMoisés Ciriano Delso, de 85 años, ha muerto el 17 de noviembre casi con el alba. Saltó a la fama gracias a un vídeo grabado en 2007, que nosotros reproducimos en el blog de Ortocen el 3 de este mes. En el mismo, él y su hermano mayor, Isidro, vaticinaban con desparpajo la crisis económica, sentados en medio de su pueblo, Valdegeña. Los productores Juan Zarza y Olga Latorre lo recuperaron hace apenas un mes del archivo de imágenes rodadas para un documental sobre el poeta Avelino Hernández que nunca llegaron a finalizar y lo colgaron en Youtube por su valor testimonial en los tiempos que corren.

Desde entonces la grabación fue vista por un millón de personas. ABC los localizó a mediados de semana en la residencia soriana de La Fuente del Rey. Apenas llevaban allí dos semanas. Sus vecinos de Valdegeña, este pueblecito del Moncayo con cincuenta habitantes, les trasladaron a esta «nueva casa» para que recibieran los cuidados necesarios porque sus fuerzas cada vez eran menos y no tenían familia cercana que les cuidara.

Su entrevista ocupó la contraportada del periódico el pasado viernes y revolucionó el geriátrico. «La que han liado estos hermanos», decían las enfermeras. Su sencillez no les impedía analizar la actualidad con esa sabiduría popular que tanto se ha perdido, con una gracia y chispa especial que les ha permitido conectar con la sociedad del siglo XXI. «A España le queda mucho por salir porque está arruinada», decían sin acritud hacia una vida dura en la que estos dos hermanos trabajaron en lo que pudieron: en el campo, en la cantera, como pastores y hasta como obreros de carreteras.

No guardaban grandes milagros para salir adelante, su consejo era básico: «España tiene que trabajar más, ganar menos y ahorrar siempre un poco para lo que pueda venir». Escarmentado de una vida árida y delicado de salud, lamentaba que los españoles de ahora «no saben lo que quieren y no están acostumbrados a vivir con nada». El más locuaz y vivaracho de los hermanos Ciriano, intentaba recuperarse del achaque con que su alma había recibido su cambio de residencia . Aunque atender a los medios y esta notoriedad les podía «hasta venir bien», como reconoció a ABC la médico que les atiende, Isidro sólo tenía en mente una preocupación. Quería que su hermano se terminara de recuperar. «Aún está algo templadillo», reconocía cabizbajo, emplazando el regreso al Valdegeña que tanto añoran a la mejoría de su otra mitad: «Cuando Moisés se reponga y el tiempo levante, quizá podremos volver a dar una vuelta por el pueblo». Quizá Moisés esté allí esperándole.