Ortocen Clínica del Pie

tacones rojosDespués de que la podóloga Karina Rodríguez diese de alta a una paciente a quien había realizado un acortamiento de dos dedos en una paciente que vivía con el dolor constante que produjesen aquellos dedos, notó una afluencia de mujeres pidiendo la prestación de tal acortamiento del dedo del pie por ellas mismas, y con motivos estrictamente cosméticos. Ella se quitó a todos de en medio.

"Yo sólo hago cirugías para las personas que tienen dolor", dijo Karina, una podóloga de Madrid y miembro del Colegio de Podólogos de Madrid (COPOMA) "Si no es así, si no se queja de dolor importante, usted no va a poder logra una  cirugía de mis manos".

A pesar de los riesgos propios que ello conlleva, las mujeres están solicitando cada vez más procedimientos cosméticos de sus pies, incluyendo acortamientos de  sus dedos del pie, la adición de colágeno a sus talones e incluso la eliminación del quinto dedo (Mal llamado meñique) con el fin de encontrar sitio en los altísimos tacones de aguja.

Una mujer que se había sometido a una cirugía del pie dijo en la radio que se le había acortado un dedo porque, debido a la diferencia de medida con el contrario, no encontraba talla de calzado que valiese para los dos “al mismo tiempo”, argumentando que le salía una dolorosa callosidad siempre en el mismo dedo largo. En ocasiones había comprado zapatos de dos tallas consecutivas para poder calzarse. Su cirugía consistió en acortar el dedo un centímetro.

"Nunca me he sentido tan bien a colación de algo que haya hecho", agregó. "Si lo llaman vanidad, ¡que sea vanidad!"

Se puede entender que hayan algunas razones aceptables por todos para que una mujer elija la cirugía  para sus pies, como ocurre con los juanetes dolorosos o los dedos en martillo. Si eres alguien cuyas deformidades en los pies, de agravarse, puedan suponer peligro médico o incapacidad para caminar, o que alcanzaran a ulcerarse o interrumpir el poder andar, aquello se puede convertir en una necesidad para la mujer.

Cualquier tipo de cirugía puede ser ocasionar complicaciones, desde reacciones anestésicas adversas a resultados desfavorables de larga duración. Las cicatrices dolorosas, la inflamación prolongada y las infecciones post-operatorias son todas posibles, sobre todo en los pies que están en constante funcionamiento.  El quitar un dedo pudiera afectar al equilibrio, y ello podría aumentar la inestabilidad, inestabilidad que se controla en los tacones, pero que se complica al desaparecer un dedo.

"La cirugía, como el que te pase la rueda de un coche sobre tu pie es un trauma, un trauma controlado en el caso de la cirugía, pero sigue siendo un trauma."

A diferencia de cómo se hace una cirugía en la mano, donde se puede llevar el brazo en cabestrillo, hacerse una cirugía en los pies, precisa cierto compromiso de los dedos del pie. Hace falta un poco más de “tiempo libre” para los pies. La cirugía demanda un poco de tiempo libre de los dedos. Lo menos por recomendar es tres semanas sin mucho movimiento, entrar y salir, pero ausencia de deporte y esas cosas.

Otra preocupación añadida acerca de estos tratamientos es que su pie estará en continua presión, el peso del cuerpo mientras andamos es una fuerza constante sobre el pie.

Hablemos del colágeno. La inyección de colágeno puede añadir un "almohadillado" en la planta del pie mediante la cual, el pisar en los zapatos resulte más cómodo; sin embargo, el colágeno no se adapta perfectamente a la zona en que se coloca y puede “migrar” a los lados de la zona donde se supone que se haya quedado. A pesar de que usted no haya tenido reacción negativa alguna al colágeno en la cara, podría estar buscándose deformidades en los pies.

Esta inyección se ha visto superada de largo por la del Aquamid, se trata de un gel sintético biocompatible, formado por agua apirógena en un 97,5% y un 2.5% de poliacrilamida; su función principal es crear volumen en el tejido subcutáneo; en nuestro caso, entre el hueso del metatarsiano y la suela del pie (llamamos “suela” a la piel de la planta del pie). Este gel no se reabsorbe, no produce alergia y es inactivo desde el punto de vista de la inmunidad. El producto se mantiene en el sitio y origina una capa protectora interpuesta bajo la piel y de larga duración.  Su función es la de aislar y amortiguar las lesiones, es un relleno firme que no se modifica; por último, como se integra en el tejido conectivo, permanece blando y estable. En nuestro blog hay alguna referencia más sobre el Aquamid.

Hay un montón de otras cosas que puede hacer el amable lector, más allá de “cantar la palinodia” de una cirugía. Pueden meter los pies en agua fría, muy fría, tan pronto como haya terminado de usar sus tacones. La introducción de los zapatos en horma si son demasiado pequeños también podría ser una opción.

Los cojines de fieltro en la parte de atrás de los zapatos, en la zona del talón, pudiera funcionar del mismo modo que el Aquamid o las inyecciones de colágeno. Es una opción alternativa.

El uso de los tacones podría racionarse, como se distribuye la ingesta de calorías cuando se hace una dieta, habría que poner un límite de tiempo para soportar el dolor en los pies; pruebe si le parece con algo así como más o menos dos horas para los tacones, tres para zapatos planos, seis horas para las botas, y todo el día para las zapatillas deportivas.

No olvide la opción de llevar un par zapatos de “quita y pon” en el bolso, a algunas personas les va muy bien. Pero, sobre todo, recuerde que no todos los zapatos están diseñados para ser usados por todos.

"A muchas gente le gustaría saber poner una tuerca en un clavo” y simplemente, eso no funciona",  "A veces hay que ser un poco realista".

Los tacones, usados de una manera moderada, no son malos para la usuaria. Recordemos que “todos los excesos son malos”. La tolerancia es una maravillosa compañera de viaje por la vida.

“Desconozco quien inventó los tacones altos, pero las mujeres le debemos mucho” (Marilyn Monroe)