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flixrodrguezdelafuente burgosA principio de los setenta: "el personaje más famoso después de Franco".

Félix Rodríguez de la Fuente nacido en Poza de la Sal, Burgos y que se estrelló en un helicóptero en 1980, fue un famoso naturalista y divulgador ambientalista español, pionero en la defensa de la naturaleza, y realizador de documentales para radio y televisión, destacando entre ellos la exitosa e influyente serie El Hombre y la Tierra  entre 1974 y 1980, y que disfrutábamos en familia todos lo fines de semana. Licenciado en Medicina en Valladolid y autodidacta en Biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años. Su saber abarcó campos como la cetrería y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos.

Rodríguez de la Fuente ejerció además como expedicionario, guía de safaris fotográficos en África, conferenciante y escritor, además de contribuir en gran medida a la concienciación ecológica de España en una época en la que el país todavía no contaba con un movimiento de defensa de la naturaleza. Su repercusión no fue sólo a nivel nacional sino también internacional y se calcula que sus series de televisión, emitidas en numerosos países y plenamente vigentes hoy en día, han sido vistas por varios cientos de millones de personas.

Fue un gran deportista, logrando ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos (por algo extraño le tengo admiración).

Murió en Alaska, tal día como hoy, hace 32 años, la avioneta que lleva a Félix Rodríguez de la Fuente, junto con su cámara Teodoro Roa García y su ayudante de cámara Alberto Mariano Huéscar, pilotada por el estadounidense Warren Dobson se estrella cuando se dirigian a filmar desde el aire el final de "Iditarod Trail Sled Dog Race", la carrera de trineo con perros más importante del mundo.

Félix se propuso recuperar la cetrería con la ayuda de los escritos medievales sobre el tema, especialmente el Libro de la caza de las aves, de Pero López de Ayala y el Libro de la caza de Don Juan Manuel.

En 1961 es encargado por el Gobierno español para capturar dos halcones peregrinos y ofrecérselos como regalo al rey de Arabia Saudita, viajando a ese país para entregárselos. En octubre de 1964 organiza las Jornadas Internacionales de Cetrería, que por vez primera se celebraban en España. El diario ABC le dedica su foto de portada del 21 de octubre con el título de "Cetrero Mayor del Reino" y en la que aparece lanzando a “Durandal”, una hembra de halcón entrenada por él. Al resultar ésta ganadora de la competición unos días después, es invitado a un programa Televisión Española, donde comenzaría a ser conocido y admirado por el gran público.

En 1966 se inicia en TVE el espacio Televisión Escolar y Félix es encargado de la clase de Zoología, presentado como Félix, el amigo de los animales, con lo que se transforma en un personaje tremendamente popular.

Consigue rodar su primer documental, Señores del espacio, dedicado a la cetrería y realizado gracias al rey de Arabia Saudí y de varios aristócratas. Continúa sus colaboraciones en varios programas de televisión, donde muestra su interés por los pueblos indígenas. En 1966 consigue la protección en España del halcón peregrino y de las rapaces nocturnas, lo que convierte al país en un referente, pues es el primero en que se aprueba una normativa de este tipo.

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En 1967 comienza a escribir artículos en la revista Blanco y Negro del diario ABC, englobados bajo los epígrafes de Serie ibérica (1967) y Serie africana (1968), que consiguen aumentar en gran medida la tirada de la revista. 

El éxito cosechado por su programa de televisión Fauna no impide que al coincidir esa cabecera con el de la enciclopedia del mismo nombre, que empieza a publicar en Salvat, los directivos de TVE le cambien el nombre del programa de forma unilateral y sin consultarlo con el autor por el de Animalia (1970), que pocos capítulos más tarde Félix logró cambiar por el de Vida Salvaje (1970) Aunque Félix se interesaba especialmente por la educación de los niños, consiguió llegar a todos los públicos.Comienza a divulgar lo que consideraba "la verdad del lobo", en una época en que era un animal perseguido y acosado por considerársele enemigo del hombre y, concretamente, de la ganadería y las especies cinegéticas. Sus estudios sobre este mítico animal profundizaron en la Etología de esta especie, que, como el hombre, fue un cazador social que compartió con los humanos la cúspide trófica durante los últimos de 100.000 años de la era del Paleolítico, pacto entre estos dos depredadores que llevó hace 30.000 años a la domesticación del lobo, que se transformó en perro, y más tarde a la enemistad del hombre con los cánidos salvajes cuando los humanos domesticaron a los herbívoros para entrar en el Neolítico hace 10.000 años. Esta original visión del pasado y del futuro de Félix, y de su rebeldía personal a ser domesticado por la sociedad actual, es el eje de su última biografía, publicada en el trigésimo aniversario de su muerte por la editorial La Esfera de los libros bajo el título Félix Rodríguez de la Fuente, su vida, mensaje de futuro.

Entre 1970 y 1974 realiza la primera de sus grandes series que le darían reconocimiento mundial, especialmente en el ámbito hispanohablante, Planeta Azul. Paralelamente, en estos años se entrega a diversas causas conservacionistas de relevancia, como el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, muy especialmente el lobo, que probablemente le debe su supervivencia en la península ibérica, al contrario de la mayoría de países de Europa Occidental, donde sí se ha extinguido, y para el que consiguió el respeto y el aprecio por parte de la sociedad, de manera similar a como lo había conseguido años antes con las aves rapaces, aunque a costa del enfrentamiento con pastores y cazadores. Entre 1973 y 1980 realiza para televisión la que sin duda es su serie más famosa, EL hombre y la tierra,  dividida en tres partes: las series ibérica, suramericana y norteamericana. De la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. Utilizando animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana pero que conservan sus pautas naturales de comportamiento, no han sido domesticados, se consiguieron imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo, entre las que cabe destacar la caza de diversos animales por parte de las manadas de lobos de las que Félix era el jefe o, quizá la más espectacular y recordada, la caza de un muflón (Oveja cornuda de unos 50 kg) por un águila real. La serie se emitió en numerosos países con gran éxito de audiencia. Sus ventas se realizaban más allá del telón de acero. Es de destacar que la serie se hacía sin guión y Félix improvisaba el desarrollo de cada capítulo.

El accidente que se lo llevó, según consta en el registro de accidentes de aviación norteamericano, ocurrió exactamente a las 12.30 del 14 de marzo de 1980 hora local de Alaska. En aquel momento existían 11 horas de diferencia con España. Por tanto, el accidente se produjo cuando eran las 23.30 del 14 de marzo en España. Su muerte conmocionó el país.

La filosofía de Félix Rodríguez de la Fuente parte de una visión de la vida según la cual los seres vivos, mediante la evolución, se perfeccionan, embellecen y adaptan. Pero no incluye necesariamente al ser humano moderno, pues Félix cree que el hombre ideal y feliz es el de la cultura de los cazadores superiores del Magdaleniense (paleolítico superior) de hace 15.000 años, que pintaron la cueva de Altamira. Según sus palabras, "la entrada del neolítico es la del abuso y la del sojuzgamiento, y en ella seguimos, inadaptados". Su prédica, constante, propone no regresar a un pasado paleolítico imposible, pero sí de incorporar a la actualidad sus elementos perdidos "positivos", que fueron los que nos dieron forma y que por tanto en el fondo de nuestra especie, anhelamos.

Su filosofía podría resumirse en un humanismo vitalista que produzca individuos sanos a ser posible destacados que mejoren la sociedad por capacitación constante. Parte de esta mejora es el recuerdo y reivindicación de la Naturaleza tal como fue. Para Félix el ser humano no es una especie más, sino una síntesis de la naturaleza, con todo lo peor y todo lo mejor de ella, creada "con la nieblas del amanecer, con el aullido del lobo, el rugido del león", en una estrecha y "compleja trama palpitante" muy interdependiente y frágil. Félix cree que la compartimentación moderna es enemiga del necesario cooperativismo y aboga por la vida en comunidades de menos de 5.000 habitantes.

 

Ver vÌdeoMuere FÈlix RodrÌguez de la Fuente (1980)