Ortocen Clínica del Pie

brown abril 2013Hola amiga:

Estoy bajando del avión; en los últimos dos años, tras mi viaje a la salida de la UVI para dar unas conferencias en São Paulo invitado por mi amigo Armando Bega, no me he subido a un avión, el médico y mi abogado no ayudaban con sus opiniones en tal dirección.

El caso es que mi vida privada se torna más tranquila, y a la vez, mi hermano Adolfo "regala billetes". Por último, el poco trabajo que tenemos en la consulta no me hace pensar que mi asueto por unos días pueda entorpecer el devenir de Ortocen.

De modo mensual hablo con mi amigo Albert, Albert Brown, el podiatra americano que "descubrió" mi padre Luis Aycart, y que durante muchos años nos ha regalado su saber en cirugía ambulatoria por la técnica MIS, que casi todos domináis. Pero esto es harina de otro costal, ahora nos dedicamos a la cirugía ambulatoria aunque mediante técnicas abiertas, técnicas en las que incluimos osteosíntesis. Hemos evolucionado, los profesores de cirugía de nuestras escuelas son unos hachas, y los estudiantes de cirugía salís muy preparados para nuestras cirugías en los pies de los pacientes.

Los nuevos colegas tenéis muy claro las opciones, las virtudes de unos y las de los otros, ¡ o eso deseo yo!.

En marzo, comoquiera que el Dr Brown me contó lo de su próximo cumpleaños y la ilusión que le hacía que me acercase a verle, decidí visitarle en abril, pues es el mes más tranquilo para él, no tiene muchas visitas y la agenda baja mucho.

Como te decía, tengo la cabeza convulsa por la experiencia vivida. Como es habitual, él me ofreció su casa, y yo la acepté; hasta mis padres compartieron su techo hace ya muchos años. Así que me personé en su domicilio el pasado viernes cinco y cenamos en su cocina, ayudados por su inseparable Nadeen, una mujer de bandera, y de gran valor.

A la mañana siguiente fuimos a la consulta, trabaja en los fines de semana, y cambia vendajes de lunes a jueves; entramos en la consulta desayunados a las ocho, salimos a las cinco a cenar. Entre medias, cinco juanetes MIS con la Cottle, su vendaje de siempre, y caminando a casa. Un poco de charla en el porche de su piscina, recuerdos desde el año 84, de aquí y de allá, Escach, Don Leonardo, bajando en el congreso de Alicante por el pasillo central entre los alaridos de excitación de quienes abarrotaban el lugar, a punto del infarto, para prevenir a mi padre de que aquello que se estaba haciendo, no debía hacerse... El Dr. Brown, "más corrido que una mona" recordaba en alto que así habían sido los comienzos de la MIS años antes en América. Volviendo al presente; hace unas semanas, durante el último Día del Podólogo recordaba yo este sucedido con mi amiga del alma, presente en aquella lejana ocasión, Lidia Valero (¡Presente porque siempre fue a todas!) y nos sorprendemos de la evolución, evolución de la que hemos sido testigos y que es el sendero de nuestro oficio común, amiga.

El día posterior ha sido el domingo, y claro, igual desayuno a la misma hora y siete juanetes MIS sin paradas intermedias. De allí, hasta que no sale todo el mundo exhausto, no se va a cenar. Entre medias, mil referencias a los de antes, a Donahue, a Jerry Jacobs, a Barry Kaplan, Milton Rover, y a tantos más con sus anécdotas; OT New, también, que lo olvidaba, y encima ha departido en mi mesa de Patones.

El lunes sólo había cambios de vendajes, mi coche alquilado, su GPS, y camino de las Key. Ayer, no ha bajado al aeropuerto a despedirme, ¡ni falta que hace! Por teléfono nos hemos concitado en dos meses, en Las Vegas, que hay otra reunión del oficio... estoy deseando volver a abrazar a mi amigo Al, y amigo de tantos podólogos españoles, a los que envía su cálido saludo y su sonrisa.

El próximo mes, Al, mi Al, cumple 95 años en plena forma, lo celebrará con sus hijos lejos de la tórrida Florida en ese tiempo.

Te dejo para relajarme ante el desmoronamiento del yet lag.