Ortocen Clínica del Pie

charito 2013A mi parecer, tanto el día de la madre o del padre deberíamos festejarlo todos los días, por eso no me parece justo celebrarlo un día preciso del calendario, más aún si eres de aquellos que tienen a su madre cerca; hay que valorarla como ella realmente se merece, yo no vivo con ella, vivo cerca de ella, casi a diario busco acariciarla con mi beso en su mejilla, me gusta abrazarla, buscar sus comiditas, concederle el placer de la apacible contemplación de su fruto, responder a las preguntas que me lanza desde su sillón, que no son pocas y sí son precisas y preciosas, me divierten sus certeros comentarios sobre el madrí, mi abuelo Testa solía también hacerlo, siempre luce su opinión sobre el partido, y no creas que yerra mucho. Yo no soy cariñoso pero ella lo es, demasiado para mí aunque sin llegar al exceso. Me divierte verla analizarme en el saludo, revisarme buscando novedades que pueda apreciar antes de que yo las airee, mostrando así su poder. Mientras escribo quiero llamarla y preguntarle qué esté haciendo, cuando conozco que está dormitando sobre su sillón con las zapatillas calzadas, frente a la tele apagada y con un libro cerrado y “tapado” por sus gafas. Es la hora de la siesta, y si escuchase el móvil saltaría sobre él ansiosa, pero no voy a hacerlo. Luego, a la caída del sol, me acercaré a pedirle “un par de huevos fritos y una naranja”, le daré mi abrazo fuerte, compartiré un rato de tele, escucharé sus alharacas referidas al último ramo multicolor que adorna su mesa desde hace ya varios días, pues las flores de Pili duran una eternidad, y sólo han pasado unos pocos desde su cumple.

Mi madre tiene ya unos años, y sin embargo, gobierna su vida, y las de quienes estamos cerca, con una categoría que deja pasmado a cualquiera. Me gusta abrazarla, y no creas que se arredra ante mi apretón, ni chista, permanece silente hasta que aflojo, me maravilla esa paciencia, podría quejarse y no lo hace. He oído el lúgubre lamento de algunos, arrepentidos por no haberse expresado, a tiempo, ante nuestras madres; no quisiera sentir ese puñal en mi pecho. Para mi lo del día de la madre, del padre, del abuelo, del niño, del tío, o del aguador es solo un motivo que inventó “El Corte Inglés” para llenar sus bolsillos…. ¡Me alegro del invento!. Yo sé que  puedes darle el regalo que quieras en el día que tu quieras, y también sé que el mejor regalo para una madre es un beso, un abrazo, y decirle cuanto la amamos.