Ortocen Clínica del Pie

Anoche me acerqué a ver una peli subtitulada que se llamaba Searching for Sugar Man, “subtitulada” significa marginal y esas cosas…. En ella nos cuentan la historia de un cantante misterioso conocido como Rodríguez, y los esfuerzos de dos sudafricanos por descubrir su paradero, pues en los setenta, había sido muy popular allí, durante los años del apartheid. Es un documental de 2012 dirigido por Malik Bendejelloul.

Sixto Rodríguez era un cantante estadounidense que vivía en Detroit (Míchigan) y trabajaba cantando en bares. Era un hombre del cual no se sabía casi nada. A fines de los años 1960 fue contactado por dos productores musicales que le convencieron de grabar un disco, Cold Fact  (1970), el cual no tuvo mucho éxito comercial. A pesar de esto, Rodríguez fue posteriormente conectado por otro productor, con quien grabó un segundo disco, Coming from Reality  (1971), y que tampoco tuvo buenas ventas en los EUA.

La carrera de Rodríguez no fue un completo fracaso. Su trabajo fue mejor recibido en Sudáfrica,  donde las letras de sus canciones y el misterio que rodeaban al cantante lo transformaron en una figura muy popular entre los jóvenes del país. Su álbum Cold Fact  fue adoptado como un símbolo de la lucha contra el apartheid. Debido a sus letras, varias de sus canciones fueron prohibidas por la South African Broadcasting Corporation. Tiempo después surgió el rumor de que el cantante se había suicidado en medio de un concierto.

A mediados de los años 1990, dos hombres llamados Stephen Segerman y Craig Strydom comenzaron a investigar acerca de la identidad de Rodríguez y la razón por la cual el cantante nunca supo acerca de su éxito en Sudáfrica. Para esto, examinaron las relaciones que existían entre las compañías discográficas e intentaron contactar a los productores que trabajaron con él. Strydom logró hablar con Mike Theodore, uno de los productores de Cold Fact , y al preguntarle cómo se había suicidado el cantante, Theodore le dijo que Rodríguez no estaba muerto. Strydom escribió un artículo sobre su búsqueda y Segerman fue posteriormente contactado por Eva, la hija del cantante.

Tras estas escenas, el propio Rodríguez conversa con los documentalistas acerca de su vida. El cantante revela que nunca supo acerca de su éxito en Sudáfrica, y que tras grabar sus dos discos no pudo seguir dedicándose a la música y trabajó en la construcción. También se narra el viaje que hizo Rodríguez a Sudáfrica en marzo de 1998, donde tocó seis conciertos. Luego de esto, el cantante siguió viviendo de forma modesta en Detroit, regresando de forma esporádica al país africano para tocar algunos conciertos.

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"Usando una mezcla bien equilibrada de entrevistas, imágenes de archivo y algunas secuencias animadas de ensueño, Bendjelloul construye una narrativa que se mueve simultáneamente en dos direcciones aparentemente opuestas pero complementarias". Entrevista tras entrevista, localización tras localización, trata de entrar en el misterio de un solo hombre incluso mientras se dirige a un mundo que en un principio rechazó Rodríguez y luego lo acogió.

"La forma en que se desarrolla esta seductora historia, lo creciente de la tensión a lo largo de la cinta, dirigida por el sueco Malik Bendjelloul, la hace cautivadora, y a menudo estimulante".