Ortocen Clínica del Pie

Basket RMPablo Laso llegó al Real Madrid, casi por la puerta de atrás. No era ni la primera ni la segunda opción; fue bastante casual que llegara al banquillo un “hombre de la casa”, reiteración de lo ocurrido con Joan Plaza hace unos años.

A la llegada de Laso se encontró con una plantilla muy cualificada, pero muy baja de moral. Tuvo Laso que fajarse para redimir a Sergio Rodríguez, Carlos Suárez o Felipe Reyes mediante una cura intelectual con la que los recuperó. El sistema de Messina los había dejado “pa chope” con el pivot jugando desde el graderío y mortificando al base más creativo cada vez que intentaba un pase “sin consumación”.

Felipe Reyes, bajo la batuta de Laso, pasó del traspaso a sexto mejor de la liga… a pesar de sus 33 añitos. Ignoro si esta trasformación haya sido cosa del corazón inmenso del capi o de su calidad desbordante; tú elijes, mientras tanto, Orenga lo busca y él medita volver a la selección, cosa que fácilmente ocurra durante la preparación estival mirando a Eslovenia. Ahora MVP.

Otro personaje, el canario Sergio Rodríguez, trastabillado después de la NBA y encorsetado por el esquema de Messina. Apareció quién rompiese los partidos. Mejoró los lanzamientos. Perdió sus temores. Ayudó a enganchar al aficionado blanco a las cuerdas de la canasta. Por último, Carlos Suárez, ha resurgido, vuelve a parecer el de El Estu, el imprescindible de los entresijos del basket.

Laso emerge. Sus triunvirato ha sido imprescindible para poder recupera el paso de su propia historia. Del pasado no hablo, el futuro encandila, un proyecto sólido, jugadores jóvenes que asaltarán la Euroliga tras el fiasco de Londres. Han conquistado España, tras siete años en el dique seco. ¡Prepárate Europa!