Ortocen Clínica del Pie

Sin ttuloLa cuidadosa selección de los pacientes y el dedicar tiempo para educar y gestionar sus expectativas cuando se utilizan ortesis plantares para tratar el dolor lumbar crónico, pueden llegar a producir un alivio extraordinario de los síntomas.

Este "proceder psicológicamente informado" ayuda a los pacientes a lograr mejores actitudes, y por lo tanto, a un mejor cumplimiento y también, mejores resultados, según ha dicho la doctorando Lindsey Hill, como parte de su investigación para alcanzar el grado.

Hill y sus colegas seleccionaron 25 pacientes (edad media, 44 años, con 11 mujeres) con lumbalgia asociada a algún elemento de la disfunción biomecánica, y que habían sido objeto de intervenciones anteriores mediante terapias convencionales.

Hill, una podóloga del Servicio de Salud Nacional del Reino Unido (NHS, en inglés) y en ejercicio privado en Salford, evaluó ampliamente la alineación de la extremidad inferior, la postura y función del pie; y proveyó el Cuestionario de Discapacidad de Roland-Morris a todos los participantes en el estudio, que hubieran experimentado lumbalgia durante una media de 88 meses. También había utilizado un sistema de medición de presiones para añadir más hallazgos clínicos y ayudar en el diseño de la ortesis personalizada de polipropileno.

Escner 2DDurante la evaluación inicial de los pacientes, Hill ilustró a los pacientes en detalle de la función del pie y sus problemas biomecánicos, mostrando los resultados visuales de sus exploraciones de presión y explicando por anticipado, el efecto que la ortesis podálica tendría. Durante la adaptación de la ortesis describió a los pacientes los varios aspectos de la adaptación y los cambios que pueden experimentar, y les proporcionó instrucciones escritas finales que reforzaran sus mensajes verbales.

A las 16 semanas Hill realizó entrevistas estilo “conversación” con los participantes, revisando sus experiencias y sentimientos acerca de las ortesis y la lumbalgia. Todos los pacientes anunciaron que seguían utilizando las ortesis y que planeaban continuar su uso.

Surgieron varios temas reiterados del análisis de las entrevistas. Antes de la evaluación inicial, por ejemplo, la mayoría de los pacientes no entendían el posible vínculo entre la función del pie y el dolor de espalda, y muchos dudaban de que las ortesis pudieran trabajar donde otras intervenciones habían fallado, dijo Hill.

Hill también repitió su prueba cuantitativa, y encontró que todos los participantes habían tenido disminuciones clínicamente significativas en los síntomas,  así como se había evaluado en el cuestionario de discapacidad (planea publicar los resultados cuantitativos en un estudio separado). Varios participantes expresaron su sorpresa por la mejora de su postura, de su función física y del dolor. La mayoría señaló que necesitaban tiempo para adaptarse a las ortesis, pero que la información que recibieron en su primera entrevista les había preparado para ello.

"El proporcionar información sólida, incluidos los datos visuales, sobre cómo la función y la biomecánica del pie de los pacientes podrían estar afectando a su lumbalgia, y como las ortesis plantares pueden abordar estas alteraciones biomecánicas, allana el camino para ganárselos a esta terapia", dijo Hill. "Hay mucha presión (en el NHS inglés) para lograr ahorros en tiempo y costes, pero la inversión en esa evaluación inicial, el tomarnos esos veinte minutos extra para educar e involucrar al paciente con imágenes (plataforma de presiones y escáner 2D), y contestar sus preguntas, se presenta con los mejores resultados. "

Hill señaló que las directrices nacionales del Reino Unido para el tratamiento de la lumbalgia  no incluyen una recomendación para ortesis del pie, es decir, los dispositivos no suelen ser prescritos, ni tan siquiera en el subgrupo de pacientes que Hill cree que más se beneficiarían, los pacientes ambulatorios con alerta biomecánica de las extremidades inferiores, y que hayan sido refractarios a otras terapias.

Howard Danaberg, podiatra, que ha realizado varios estudios sobre el uso de ortesis para la lumbalgia, aplaude un enfoque centrado en el paciente, y ha señalado que haya sido su proceder desde hace años (recientemente se retiró de la práctica privada en Bedford, NH, EUA). No estaba sorprendido con el éxito de Hill con su estudio, y dijo que los problemas psicosociales son de sobra conocidos por jugar un importante papel en las lumbalgias.

"La clave ( en el tratamiento de las lumbalgias) es ser cuidadoso con la prescripción, utilizando equipos de medición de presiones dentro y fuera del calzado,  y confeccionando una plantilla ortopédica que termine detrás de las cabezas de los metatarsianos,  y tenga un rebaje en el primer radio. Estos son los elementos fundamentales que ayudan a la gente en el despegue del suelo en lugar de utilizar sus músculos de la espalda para mover el pie en la fase de impulsión ", dijo.