Ortocen Clínica del Pie

JA con los pies en la tierraEn Podología, como en gran parte de la asistencia sanitaria, tendemos a centrar nuestra atención en lo que es nuevo. Pero de vez en cuando, algún “Pepito Grillo” nos recuerda que las palabras y las ideas publicadas hace más de una década, todavía tienen el poder de rivalizar con la forma en que pensamos.

Para mí, la voz de la conciencia fue un ensayo titulado "Los pecados de la pericia y una propuesta de redención", publicado en el British Medical Journal (BMJ), el 6 de mayo de 2000, que leyera por primera vez a principios del verano, reenviado de algún sitio bienintencionado. El autor y médico, David L. Sackett, explicaba que se había retirado de su primera carrera en el campo del cumplimiento terapéutico cuando se dio cuenta que se había convertido en un experto.

Los expertos, afirma Sackett, impiden el progreso científico de dos maneras. En primer lugar, sus propias ideas con demasiada frecuencia dejan de ser  impugnadas, y en segundo lugar, los revisores de las solicitudes de manuscritos, se tornan sesgados por las aceptadas opiniones de los expertos, y no son capaces de evaluar objetivamente las nuevas formas de pensar. Esta situación llevó Sackett a retirarse de su campo de experiencia y convocar a los demás a hacer lo mismo. Eso ocurrió en 1983. Para el año 2000, cuando se publicó el ensayo referido en el BMJ, se había convertido en un experto en otro campo (la medicina basada en evidencia), se retiró de nuevo, y de nuevo hizo un llamamiento a otros expertos para seguir su ejemplo.

Es una propuesta muy radical, y no estoy seguro de que sea práctico para la mayoría de la gente. Pero el fenómeno de la excesiva dependencia de las opiniones de expertos y la renuencia a desafiar esas opiniones, alcanza a convertirse en algo que, sin duda, puedo relacionar.

A los editores les encantan los expertos. Los expertos tienden a responder con prontitud a las solicitudes de entrevistas, alcanzan el súmmum al explicar conceptos complicados, y citan numerosos artículos publicados anteriormente para ilustrar sus conceptos.

Pero esto es un problema. Porque los expertos no son sólo conocimientos, sino también accesibilidad y elocuencia, porque hacen más fácil nuestro trabajo, es demasiado tentador aceptar lo que dicen en su valor nominal, y seguir yendo a los expertos una y otra vez en lugar de escrutar nuevas fuentes.

Como lector, tengo problemas similares. Entiendo que los lectores ve ven atraídos por los artículos escritos por expertos cuyos nombres reconocen, y cuyos currículos respetan. Los expertos también tienden a ser escritores curtidos, que por lo general significan menos trabajo para mí como lector. Y, si te digo la verdad, yo soy instintivamente menos proclive a cuestionar las declaraciones del manuscrito de un experto, incluso declaraciones que podrían parecer menos convincente si hubieran sido escritas por otra persona menos reconocida.

Pero estoy feliz de decirte que un poco de lo que vas a leer en nuestro blog, no tiene que ver con los expertos. El autor de un artículo o la fuente de una cita bien podría ser alguien de quien nunca hayas oído hablar, al menos no todavía; y bien que podría discrepar con la opinión de expertos. Eso es una buena cosa, y yo voy a hacer un esfuerzo consciente para asegurarme de que ocurra con más frecuencia en el futuro.

¿Y en el caso improbable de que yo alguna vez llegara a convertirme en un experto? El plan de jubilación de Sackett…  suena bastante bien para mí.

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