Ortocen Clínica del Pie

frio 2013

En invierno la piel sufre cada día por los cambios de temperatura que ocasiona pasar del frío del exterior al calor de la calefacción en los hogares, oficinas y establecimientos. Esta constante variación provoca continuas vasoconstricciones y vasodilataciones, y la consecuencia es la aparición de capilares dilatados o cuperosis.

"La cuperosis es uno de los efectos secundarios más comunes del frío en nuestra piel", señalan desde la Clínica Ordás, recordando que éste es uno de los problemas más comunes. "Se trata de pequeños capilares dilatados que forman como telas de araña, especialmente en las mejillas y la nariz, aunque pueden aparecer por todo el rostro", y se pueden eliminar "de forma definitiva y sencilla" con láser en pocas sesiones, pero hay que mantener unos cuidados para evitar que vuelvan a surgir en otra zona.

Se localizan fundamentalmente en la nariz, pómulos y barbilla, pudiendo afectar a cualquier persona, aunque son más frecuentes en mujeres y en individuos con la piel clara y sensible. "Se desconoce la causa que provoca su aparición, pero sí que existen una serie de factores que la favorecen, como los cambios extremos de temperatura, la aplicación de corticoides, el abuso del tabaco, el estrés o la menopausia", señalan.

Algunas recomendaciones para cuidar nuestra piel en esta época de bajas temperaturas son la hidratación, siendo aconsejable la combinación de lociones que contengan ceramida, ácido lactónico y otras sustancias dermoprotectoras, y el uso de protector solar, que en invierno debe seguir siendo un cosmético básico.

Otras patologías

Además, las bajas temperaturas acentúan otros problemas de la piel, como las rojeces y la sequedad. Así, las pieles grasas sufren en menor medida que las secas porque poseen una capa hidrolipídica que la protege de los factores climáticos adversos, mientras que en las pieles secas esta capa es más escasa y, por ello, es más fácil el aumento de la sequedad.

Por otra parte, hay que tener especial cuidado con las pieles sensibles, ya que es posible que sufran en mayor medida los efectos del frío por la aparición de capilares dilatados, que pueden tratarse con productos específicos. "Para prevenirlos se deben utilizar cosméticos con principios activos calmantes y descongestivos como la avena, la rosa mosqueta, la glicerina o el aloe vera".

Por otra parte, avisan de que las zonas más vulnerables son las más expuestas, pero también aquéllas donde la piel es más fina, como el contorno de ojos y labios. "El hecho de que estas zonas se resequen más durante esta época es porque el tipo de piel que rodea los ojos y los labios es de una especial sensibilidad".