Ortocen Clínica del Pie

Sello error¡Pues sí!, si un error tiene que ocurrir, ocurrirá. Sin embargo, ¿te has parado a pensar el por qué de ello? ¿Será quizás que un tipo de persona pueda ser más propensa que otra a cometer errores, o se deberá a una falta de concentración o poca atención hacia los detalles, las distracciones, demasiadas cosas por hacer o estar desnortado? ¿Quizás el error sea el resultado de la dilación y el posterior empujón para tenerlo todo listo en un plazo de tiempo acortado por uno mismo, pero de modo casi involuntario?

He oído a colegas quejarse de miembros de su equipo que continuamente cometen errores y que buscan el "atajo" para remediar estos traspiés demasiado frecuentes, y a veces costosos. ¡Si hubiera una pastilla eliminadora de errores que pudiésemos prescribir con facilidad! Aunque me parece que no la expende nuestra farmacia...

En fin, los errores suceden por alguna razón y no se limitan a empleados, hijos y cónyuges. Sí, todos nosotros, incluso tú mismo, los cometemos. Nos queda un consuelo, y ello es que si los negociamos correctamente, por cada error, quizás lleguemos a ser capaces de aprender alguna lección.

Kelly McGonigal, psicólogo de salud en la Universidad de Stanford, California, el país ya lo conocemos, yo lo llamo Estados Unidos de Norteamérica; escribió un artículo muy interesante titulado "La Ciencia de la Fuerza de Voluntad" en Psychology Today.1 Ella habla de estudios que identifican dos respuestas cerebrales típicas a los errores. Una de las respuestas es la "llamada de atención", porque cuando se enfrenta a un error, el cerebro envía señales de una respuesta de aprendizaje. El cerebro quiere saber por qué ocurrió el error, y lo que tendría que suceder de manera diferente para mejorar el rendimiento evitando que este desliz vuelva a ocurrir.

El cerebro de tipo alternativo tiene un enfoque más defensivo "de apagado" cuando se enfrenta a un error. Una sensación de que el voto negativo es más que una amenaza, su respuesta es: "Si no pienso en eso, no tengo que admitir culpa alguna", evitando de este modo cualquier sentimiento de vergüenza o responsabilidad. Como cualquiera podría imaginar, este proceder rara vez viene con lección alguna, lo que significa que puede suceder una y otra vez. La autora señala que las personas que son más abiertas en su pensamiento, en realidad prestan más atención a sus errores, aprenden de ellos y mejoran, mientras que los que son más de mente cerrada son menos atentos, y rara vez aprenden de sus errores.

Los buenos líderes lo admitirán ... no es cosa de tener siempre la razón, se trata de hacer siempre lo correcto. ¿Qué enfoque tomas cuando se comete un error en tu trabajo? ¿Eres de esos que sienten la necesidad de cuantificar el número de equivocaciones que haya cometido su personal,  señalando todos y cada uno de ellos ante sus compañeros de trabajo? Este enfoque rara vez produce una disminución en el número de errores.

De hecho, poner al personal en la picota pública señalando sus errores frente a los demás es hiriente. Se podría pensar que, hacerlo así enseñe una lección, pero no es así. Todo lo que se hace es poner a todos al borde del precipicio. Tal vez usted se encuentra a sí mismo reaccionando e incapaz de abstenerse de gritar, "¿En qué estabas pensando?"

El mejor método habría sido el comprender lo que llevó al error, en primer lugar, y lo que podrías hacer para evitar que vuelva a suceder. "Usted sabe que lo intenté de esa otra manera también, Marina, y la misma cosa ya me había pasado a mí también. "Uno debe seguir con la pregunta" ¿Cómo podemos hacerlo de manera diferente y mejorar el resultado? "Esta táctica va a ser muy eficaz para ayudar a esa persona a aprender a hacerlo mejor, y que tu propia capacidad de liderazgo pueda ser percibida... bueno, empezaran a considerarle un ángel inspirador.

La culpa, la vergüenza y las amenazas todas, provocan el frenazo. El personal no tiene que oír, "Será mejor que no cometas el mismo error otra vez o si no..." Lo que necesitan es que alguien les explique el resultado final que se espera de ellos, y exactamente cómo hacer que suceda.

Sí, todos cometemos errores de vez en cuando. "El único error real", dice el compositor John Powell, "es aquel del cual nada aprendemos."

Referencia

1 . McGonigal K. How mistakes can make you smarter.Psychology Today. Se puede conseguir en http://www.psychologytoday.com/blog/the-science-willpower/201112/how-mis... Published December 6, 2011. Accessed March 5, 2014.