Ortocen Clínica del Pie

Llegada a CubaLlegamos al Palacio de Convenciones. A las cuatro en punto, como un reloj. Allí encontramos un lugar desolado donde un par de oficinistas se aprestan a tomar nuestros datos credenciales, somos los conferenciantes españoles invitados al evento, que les contarán los últimos avances para que la Podología Cubana se encuentre representada y reconocida en la comunidad científica.

Al llegar a un “ciertamente sórdido” habitáculo, la empleada coge nuestros datos de filiación y pretende firmemos un documento de “delegados” pagando la friolera de, al cambio, 200 euros cada uno. ¡Ana y yo no damos crédito! En este momento pedimos una entrevista con los organizadores. Alguien de avanzada edad nos recibe treinta minutos después, y relata que el pago es una condición previa para la referida filiación al acto.

Le hacemos ver la inusitada inconveniencia de exigirnos “pagar por enseñar”.

El tiempo pasa, finalmente aparece JM (Juan Manuel Fernández) que nos invitara a el viaje, y alguien más; ambos repiten los argumentos ya conocidos y algún otro del tipo “nosotros no podemos asumir los 200 euros por conferenciante” “nosotros ganamos 10 euros al mes…”, “y que no pueden afrontar el gasto”.

Les recordamos nuestros elevados costes para llegar allí, y que no transigiríamos. Nada se nos dijo nunca antes al respecto; y es inaceptable para nosotros.

Cuentan que su situación es lamentable mientras nos conminan a que asumamos los gastos… de ellos.

Abandonamos, abandonamos no sin antes hacerles un regalo, transigimos en impartir nuestras comunicaciones por mero amor propio, haciendo gala de lo que aprendimos en treinta y tantos años de oficio, a compartir entre iguales.

En el acto, rechazamos cualquier relación posterior, recalcando nuestro cumplimiento a la palabra dada, por delante de cualquier otra consideración que ellos pudiesen comprender.

A pesar de nuestra tristeza, La Habana es un regalo. Allí me siento como en casa, me siento como si fuera uno de aquellos aventureros de siglos atrás, huidos de la crisis que envolvía a España en tiempos del Siglo de Oro, la estética realista de la proteica novela polifónica moderna, que Cervantes definiera como “escritura desatada”. La historia se repite incansable. Te quieren, preguntan tenaces por “la crisis” de marras, como si ellos no vivieran en la eterna crisis del régimen.

Te cuentan que viven de la “Fe”; resultaría piadoso en ese estado oficialmente aconfesional, en fin, la FE es el acrónimo de…”Familia Exterior”, así que van viviendo médicos con 10 euros al mes, médicos, funcionarios, ¡y todos los demás!

Allí han quedado, se quedan en lo que ellos llaman “La lucha”, se quedan “inventando”…