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jrj“Vida”, el testamento vital y estético de Juan Ramón Jiménez, ve la luz 56 años después

Pre textos publica el trabajo de reconstrucción y estudio de Mercedes Juliá y María Ángeles Sanz Manzano.

El escritor andaluz, fallecido en 1958, había ideado el proyecto en 1923.

Vida fue el proyecto más peculiar y ambicioso de Juan Ramón Jiménez, y uno de los mejores ejemplos de lo que el poeta denominaba "Obra en marcha", su "testamento vital y estético" que dejó inédito y que ahora aparece 56 años después de su muerte.

Publicado por Pre textos, y con la edición, reconstrucción, estudio y notas de Mercedes Juliá y María Ángeles Sanz Manzano, este libro inédito, como tal, ve la luz tras muchos años de trabajo necesario para poner en claro la letra y los deseos del Premio Nobel, quien había comenzado a idear este proyecto antes de 1923, bajo el título de Vida poética.

Un proyecto del que Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 188; San Juan de Puerto Rico, 1958) dejó germen y constancia en el Archivo Histórico de Madrid, y que comenzó en 1928 para ordenar y dar sentido a su vida y obra.
"¡Como yo soy mi obra, cómo me voy quedando sin mí, de darme a ella! Yo he ido pasando día tras día mi vida a mi obra ¿Morir? Yo no he de ser enterrado. A la tierra no irá más que mi cáscara", escribió.

Pero este ambicioso proyecto fue aparcado tras muchos bosquejos y solo fue retomado por el poeta de Moguer en 1940, en su exilio en Estados Unidos, cuando había acabado la Guerra Civil española.

Entonces la escritura de esta biografía se convirtió en algo vital para él, lejos de su tierra, de su familia y atisbando ya la finitud de la vida. Todo un material inédito que estaba depositado en el Archivo de la Universidad de Puerto Rico en la sala Zenobia y Juan Ramón.

Así en “Días de mi vida”, como se llama este primer volumen de “Vida”, el poeta recoge lo mejor de su obra y su infancia, sus recuerdos, el amor a su madre y a su amada Zenobia, sus impresiones sobre la Guerra Civil y sus relaciones con el círculo literario o artístico.

También están allí sus respuestas a los miembros de la generación del 27 que tanto le criticaron, aunque fuera el padre artístico de todos ellos; y su relación con Valle Inclán, Rubén Darío, Francisco Villaespesa o Giner de los Ríos. Algunos de los textos de esta biografía se publicaron sueltos, en ciertas antologías, pero el grueso del proyecto y como libro es inédito, asegura María Ángeles Sanz, una de las editoras de esta edición crítica, que ha tenido como objetivo cumplir la voluntad del poeta y hacer legible su obra para que se conozca mejor a Jiménez, "siempre envuelto en un leyenda negra".

El místico y los pícaros

Yo no iba a casas de putas, no decía “carajo”, “coño”, palabras gordas, como dicen los “hombres”, no andaba “necesariamente”, con toreros ni cupletistas.

En vista de esto yo estorbaba a los pícaros, yo era, decían, un místico, y decidieron que ellos eran los “hombres” y yo una señorita, una niña, Miss Poesía, etc. Y para ponerse ellos en su sitio, lo intentaron todo, caricatura soez, copla baja, para echarme abajo lo mío.

Les di ejemplo de dignidad y se reían. Por eso Salinas, Guillén, (Lorca), Alberti y ¡ay!, Bergamín se volvieron y volvieron a los otros contra mí.

Los más hipócritas de ellos decidieron que yo era un puritano, peor todavía que un místico. La cuestión era, como en el nazismo, justificar su conveniencia; y decidieron que la picaresca era más española. Y todos juntos ya, se pasaron, lugar de su vocación y su destino, a la picaresca.

Ellos querían vitorear. En realidad estaban haciendo conmigo una farsa de solución. Yo representaba “el espíritu”, decían, y claro, conmigo no se podía contar para “ciertas cosas”... (Extracto de “Vida” tomado del periódico español El País).

"Juan Ramón, en 1940, en el exilio comenzó a sentir la necesidad de recuperar su infancia y su vida, para rescatar su pasado y sentirse más cerca de los suyos, y además, como fue un hombre tan ético, tan riguroso con su vida y con su obra, quería dejar claro también su posición sobre la Guerra Civil y defenderse de malos entendidos con respecto a todo lo que pensaba", subraya. En España se le tachaba de poeta huraño que vivía en su "torre de marfil" y al margen de todo.

"En España (escribe), por lealtad a mi poesía, por lealtad a ellos, por no mentirles ni adularlos, me vendieron mis discípulos, me calumniaron mis amigos, me fueron desagradecidos los que más favorecí, me dejaron abandonado y solo con mi verdad, etc. Y, seguramente, amigos y discípulos se burlarán también sarcásticamente de lo que diga ahora". Y el poeta estaba decidido con este libro, con esta biografía, que él deseaba tan "completa" y “exacta" para acabar con esta leyenda.

El autor de Platero y yo dejó más de 30 índices y trazó una lista con más de diez títulos: Vida, Vida y muerte, Tiempos de vida, Existencia..., pero finalmente y después de muchos cambios se decantó por Vida. "Hemos tenido mucha dificultad a la hora de elegir el índice, por la labor de selección. Hemos escogido algunas constantes en temas y poemas y que el poeta quería incluir", precisa la profesora Ángeles Sanz.

Una de las tareas que hacían este proyecto difícil y por el que se ha tardado tanto tiempo ha sido la transcripción de la letra de Juan Ramón, a lápiz y muy desdibujada por el efecto de la humedad en los papeles del Archivo de Puerto Rico. Tarea para la que ha sido fundamental el papel de los herederos del poeta; primero el sobrino del poeta Francisco Hernández-Pinzón, quien conocía mejor que nadie su letra y luego su hija y actual portavoz Carmen Hernández-Pinzón. "Este libro era ambicioso en cuanto a su vida. Él no separa vida y obra, pero toda su obra que iba cambiando y metamorfoseando es de suma importancia", dice Carmen Hernández Pinzón.

"Últimamente noto que sí se está empezando a conocer mejor a Juan Ramón, con la publicación de Por obra de un instante, el libro de entrevistas que salió hace poco y está cambiando la imagen del poeta, pero también con “Animal de fondo”; yo espero que este año publique la Residencia de Estudiantes Monumento de amor, la correspondencia y los poemas dedicados Zenobia", concluye.

JRJ