Ortocen Clínica del Pie

ABC 3-06-2014El rey que me enseñó a no sufrir por la llegada de la Democracia, ese extraño que aparecía para “suplir” a Franco. Alguien temido, admirado, despreciado por los herederos, alguien que siempre conmovió las esperanzas de los míos.

Me encanta recordar como “presumía” de mi rey en mis viajes veraniegos a los USA, para aprender inglés; cuando se me interrogaba por su papel en aquella, para ellos, “jaula de grillos” que había de estar siendo España, tras Franco.

He escuchado, siempre con respeto y veneración a mis mayores, algunos entre los cuales dudaban que el Rey fuera a poder hacerse importante; mi creencia de que había llegado, desde donde venía, facilitaba que yo confiase en sus obras. 

Se ha convertido en alguien mucho más que importante, cuando el “tejerazo” me consoló, me abrigó, me permitió descansar.

El “Por qué no te callas” puso a mi rey donde era su sitio, o por lo menos confirmó mi devoción por su persona, y me convirtió en un “juancarlista”  insobornable.

Resumamos. Yo soy español y de los míos. No preguntes el por qué de mi sentimiento; acéptame o regálame tu respeto. No necesito opines como yo lo hago. Sí es de bien nacidos aceptes mi opinión en esta mi página, siempre enalteceré tu respeto a mis palabras, no soy un profeta, tan sólo aspiro a que mi sentir sea objeto de tu respeto.

Después, ¡salga el sol por a onde quera, o por Antequera!