Ortocen Clínica del Pie

Mi luchaAdentrándonos en el dolor de la osteoartritis

Su dolor en el pie comenzó hace 15 años, y el  diagnóstico de osteoartritis ha llegado en 2002; a partir de entonces, ha quedado cojeando e incapaz de caminar con libertad.

Ha ido empeorando de un modo progresivo.

Con el tiempo, Débora de 60 años, se sometería a cirugía para unir varias articulaciones en ambos pies, junto con un reemplazo del tobillo izquierdo, todo ello bajo el formato del desgaste y desgarro de la artritis. Ella viene soportando dolor del hombro y otros problemas de dolor más recientes en la rodilla derecha, a los que compara con una puñalada.

Vive junto a sus pastillas para el dolor.

"Trato de impedir que me afecte", nos dice, también nos confiesa que su marido de 82 años,  ha sufrido el reemplazo de sus dos rodillas artríticas. "Todo esto me impulsa a seguir en movimiento. Vi a mi madre darse por vencida, y sus manos llegaron a quedarse tan paralizadas que tenía que ser alimentada".

Débora, ahora jubilada, trabajó como ingeniera informática y pasaba horas en un escritorio que le hizo sentirse como el hombre de hojalata del Mago de Oz. "Tenía que levantarme y pelear con mis manos para que flexionasen mis rígidas articulaciones.”

En los próximos años, se enfrentará a nuevas cirugías, incluyendo la cirugía del reemplazo de rodilla. Pero ella sigue caminando, con la meta de los 10.000 pasos al día y un promedio que ronda los 7000.

Tampoco puede correr y no se le permite saltar. Órdenes del doctor. Pero ella trabaja por su cuenta alrededor de esas limitaciones.

"Siempre hay algo que puedo encontrar con el objeto de mantenerme en movimiento."

Mientras que las personas con osteoartritis  luchan por moverse, hay un ingente número de investigadores trabajando a través del rompecabezas biológico de la osteoartritis para encontrar tratamientos posibles.

Un equipo de investigación de la Universidad de Pittsburgh, dirigido por Rocky S. Tuan, profesor y vicepresidente ejecutivo del departamento de cirugía ortopédica, y director del Centro de Ingeniería Celular y Molecular, se está abriendo camino en la comprensión del complejo guiso de enzimas (histonas), proteínas y genes que ocasionan la osteoartritis, mientras se identifica un tratamiento potencial que disminuya la velocidad de destrucción del cartílago.

Hay nuevas noticias desde el entorno de Tuan que suena a ciencia-ficción:

Su equipo está usando una impresora 3D,  que hace estructuras de una capa cada vez, para hacer nuevas articulaciones. Usando  una solución que contiene las células madre del paciente, junto con factores de crecimiento y material de andamiaje, la impresora 3D construye cartílago real en la forma adecuada para reemplazar al cartílago dañado.

La solución de células madre extruida a través de un catéter, también podría utilizarse para crear cartílago nuevo, según es guiada por una impresora 3D, directamente sobre el hueso articular.

Las articulaciones de ingeniería tisular del equipo ya han demostrado tener éxito en animales grandes, alcanzando la promesa de la creación de articulaciones de repuesto para las personas dependientes de, ahora, las prótesis de plástico o metal. El proceso podría ser particularmente útil en la reparación de  heridas de guerra.

Tuan anunció su éxito el 27 de abril en las sesiones científicas en Biología Experimental de San Diego, EUNA, de 2014.

"En esencia aceleramos el proceso de desarrollo, dando a la células todo lo que necesitan, de este modo se crea un andamio para dar la forma exacta y la estructura que queremos al tejido", dijo Tuan, y añadió que su equipo sigue trabajando en el desarrollo de cartílago más semejante al humano.

"Las prótesis articulares totales que implican uniones de plástico y metal funcionan bien, pero no duran el tiempo suficiente", dijo Tuan." Para alguien que haya cumplido los 60, eso está bien. Pero si usted está en sus 30, sus expectativas no son buenas porque usted puede necesitar revisión tras revisión.” Concluyó:

"No estamos en condiciones de decir que nuestra prótesis va a durar toda la vida. El tiempo descubrirá la realidad", dijo Tuan al hablar de las articulaciones de ingeniería tisular que ha creado su equipo. "Sólo puedo decir que es muy prometedor y se ve bien."

Las articulaciones, el ápice de los huesos, incluyen una cubierta hecha de cartílago flexible y protector que evita daños por fricción. Pero el desgaste crónico, por el uso excesivo, por lesión traumática o la desalineación del hueso, entre otros factores como la obesidad, promueven un proceso biológico de degradación, que todavía no alcanzamos a comprender completamente.

La osteoartritis representa el 80 por ciento de todos los casos de artritis. La carga de la enfermedad es particularmente aguda en la población de edad avanzada, con uno de cada dos individuos mayores de 65 años que tienen al menos una articulación afectada.

En otra prometedora investigación de la Universidad de Pittsburgh, Tuan y  Verónica Ulici, doctora en medicina, becada por la Fundación de la Artritis, están investigando en un método para prevenir la destrucción del cartílago , lo que eliminaría la necesidad para reemplazar articulaciones.

"La articulación es un órgano muy interesante", dijo Tuan. "Allí no hay ni flujo de sangre ni nervios."

La respuesta inmune en la articulación, que se produce por el desgaste y desgarro crónicos, o lesión, aumenta el nivel de inflamación poco saludable, que con el tiempo provoca la degradación del cartílago. Tuan dijo: "Trata de repararse a sí misma, pero al final falla."

Tuan, doctor en Bioquímica y Biología Celular, y Ulici han investigado el proceso de las enzimas histona deacetilasas o HDAC.

La lesión de la articulación activa ciertos genes para producir factores inflamatorios conocidos, que aumentan la actividad de las enzimas degradativas. Los genes activados por las lesiones pueden ser malos, iniciando un ciclo vicioso de degradación enzimática que provoque la fibrilación de la superficie del cartílago, mientras mastica el cartílago.

Los estudios con tejidos de vaca muestran que el cartílago lesionado parece generar aumento de los niveles de enzimas HDAC, aumentando el espectro de que juegan un papel clave en la activación de los cambios que llevan hasta el daño del cartílago. Sin embargo, un agente farmacéutico que inhibe el HDAC,  que ya se está probando como tratamiento para el linfoma, ralentiza la degradación del cartílago, el equipo de Pitt lo ha encontrado.

Como tal, es una promesa de tratamiento, con la ventaja de que ya está probada su seguridad en ensayos clínicos sobre humanos como tratamiento para el linfoma. Se necesitarían cinco o más años antes de que el tratamiento esté disponible, si todo va bien con la investigación.

"Una vez que conozcamos los efectos, podemos detenerlos con el tratamiento", dijo Ulici, una figura clave en la serie de estudios. "Si podemos hacer eso, podemos prevenir la osteoartritis y sus cambios en el tejido."

El agente farmacéutico no detiene la degradación del cartílago. "Sí vemos una buena mejoría", dijo Ulici. "Las moléculas inflamatorias están bajando."

La osteoartritis, el sitio web de la Fundación para la Artritis dice "conduce a 632.000 reemplazos de articulaciones anuales, con un costo total de 128 billones de dólares en 2012 para la atención médica y los gastos indirectos, incluidos los salarios y la productividad perdida. Una de cada dos personas desarrollará una forma de artritis en su vida".

Es distinta de la artritis reumatoidea, una enfermedad autoinmune que provoca inflamación crónica de las articulaciones flexibles, con potencial para conducir a una discapacidad grave si no se tratase. Pero afecta a muy poca población.

La fundación dijo que las tendencias sugieren que "la mitad de todos los adultos desarrollará osteoartritis sintomática de la rodilla en algún momento de sus vidas, y el riesgo aumenta con la obesidad a dos de cada tres adultos obesos."

Las mujeres mayores de 50 años son más comúnmente afectadas por la osteoartritis que los hombres, con lo que por lo general comienza después de los 40 años.

Pero la artritis es un rival difícil. Débora, como miembro del consejo de la sección regional de la fundación, dice que las personas deben trabajar para evitar la inmovilidad por caminar y hacer ejercicio. Ella está tratando de evitar una nueva ronda de la cirugía del pie. Es por eso que la investigación Pitt está devolviendo optimismo para ella y la Arthritis Foundation.

"La sustitución del cartílago con material extra bueno sería fantástico", dijo. "Oh, Señor,  es emocionante. No puedo esperar más."