Ortocen Clínica del Pie

sandalias lucia¿Sueñas con tu derecho a pasar el verano en sandalias?

Si la idea de desnudar los dedos de tus pies te hace pensártelo dos veces, imagina cómo los tratas. Las mujeres tendemos a ser muy duras con nuestros pies, desde exprimirlos en altos y torturadores tacones de punta finísima, hasta golpear el pavimento con zapatos que no tienen el apoyo adecuado bajo el arco. Los años de senderismo te pueden proporcionar dolores, y dejártelos para “ocultarlos” de la vista ajena. Cuando una pedicura de parafina ya no es suficiente, hay opciones que alivien  la incomodidad de soportar los pies no tan listos para la playa.

Las quejas más comunes son los juanetes, los dedos en martillo, los callos y las durezas, según la podóloga de Madrid, Karina Rodríguez Blanco. Ella restaura los cojines de la parte inferior de los pies para poder hacer uso de los tacones, de modo mucho más cómodo. "El Colágeno MD® se coloca principalmente en el metatarso, la base de la planta, donde se ​​ha perdido la grasa, con el objeto de restaurar el relleno y reducir el dolor. El Colágeno MD sustituye al colágeno desaparecido, y los resultados pueden durar más de un año. A veces también se utiliza Colágeno MD® para los callos que se forman en las cimas de los dedos de los pies".

Los dedos en martillo pueden ocasionar que tus dedos más pequeños se doblen hacia dentro y hacia abajo, debido a un desequilibrio de un músculo o tendón. Esto también incrementa la probabilidad de desarrollar callos porque los dedos no quedan a nivel con el suelo, y pueden rozar el techo de las punteras en los zapatos.

Los calzados que tienden a que los dedos rocen o ejerzan presión sobre la piel, pueden originar callos o durezas. Los callos aparecen en los  dedos de los pies, mientras que las durezas se forman en los talones. Las ortesis digitales personalizadas por el podólogo tienen un espacio en estos casos.

El exceso de medicamentos de venta libre, tales como las esponjas y acolchados, pueden ofrecer algún alivio temporal. Una buena quiropodia/pedicura hecha por podólogos experimentados eliminará los callos y callosidades.

Las sandalias de tiras y la humedad son una mala combinación, puesto que hacen que los pies se desplacen, y la piel se desgasta e irrita. El talco para bebés o en polvo pueden ayudar a mantener los pies secos y defendernos de resbalones y deslizamientos. Si tu tiendes a sudar en exceso, trata de utilizar algún polvo perfumado o un variedad que absorba olores, si no alcanza a resolvérselo, consulta a tu podólogo. Evita utilizar zapatos que sean demasiado flojos para que tus pies no chapoteen en una piscina de sudor y se trasladen hacia fuera del calzado. Las sandalias endebles, las chanclas de goma y los calzados baratos que no ofrecen ningún apoyo no están destinados para su uso en la ciudad, y caminar sobre el pavimento urbano, los baches y las grietas de las aceras.

Si llegara a necesitarse la cirugía del dedo, un podólogo podrá corregir la raíz del problema mediante la fijación del hueso que empuja contra la piel y hace que ésta se friccione con los zapatos. Compra zapatos que se ajusten a tus pies, en lugar de hacer que tus pies se ajusten a los zapatos que quieres llevar puestos.

Si tus uñas son gruesas o amarillas verdosas, puede ser un signo de hongos en las uñas. Hay varios tratamientos medicamentosos de uso habitual, y también aparatos de láser que trata estas uñas en tan sólo dos minutos por uña.

A pesar de la creencia popular, los zapatos no causan juanetes o dedos en martillo, pero pueden ser un incómodo y doloroso anuncio de su presencia. También podemos hacer una corrección definitiva del juanete, hoy con cirugía ambulatoria y bajo anestesia local, por lo que entra una andando en la consulta y se va sin su juanete, y caminando. Se hace para desplazar el primer hueso metatarsiano, responsable de la presión en el lado interno del pie.

Si tienes dolor persistente en el pie, o si te encuentras cojeando ocasionalmente, visitar al podólogo quizás sea la solución.