Ortocen Clínica del Pie

bultoma1Epi y Blas: ”Hay bultos que no se ven, pero la cabeza puede sentirse como un bombo...”

Bultoma. Así suele nominarse en el argot médico a la lesión que parece ser un tumor, tanto si es esta su naturaleza como si no.

Para mejor entendernos los blogueros y quien escribe, podríamos considerar al bultoma como una “degeneración neoplásica” del lenguaje.

Hablemos del término bultoma. Se viene usando en referencia a un abultamiento visible o palpable en cualquier lugar del cuerpo; disponemos de varias palabras, como tumefacción tumoración, que no prejuzgan su naturaleza (neoplásica, inflamatoria, infecciosa, etc.), y del término tumor, que es sinónimo de las anteriores, pero que, en medicina (no en el diccionario) conlleva la idea de neoplasia. Existe también el término masa, anglicismo, del idioma predominante en medicina, y cuyo empleo convendría a mi juicio fuese limitado a las tumoraciones abdominales y a aquellas detectadas mediante técnicas diagnósticas de imagen; casi siempre envueltas por partes blandas. Me permito proponer que  desterremos el término “bultoma” de nuestro lenguaje podológico por inapropiado, mostrenco, vulgar, incorrecto, feo y hortera.*

El neologismo que relato es un ejemplo de la inconveniente terminología que empleamos en el argot, los profesionales de la medicina. En este caso se pretende hacer referencia a toda lesión de aspecto tumoral, de modo innecesario, por la existencia de términos más precisos, genéricos y específicos. Si te haces un chichón, te sugiero no digas por ahí que te salió un bultoma en la cabeza...

Si acaso te hubiera gustado tan repulsivo término, propongo disfrutes de los siguientes para continuar ad infinitum con una terminología médica degenerada, aunque en cierto modo graciosa.

- "Recomendomas" refiriéndonos a esos pacientes con influencias encopetadas y recomendaciones.

- "Abuelomas" para aludir con sandunga a pacientes seniles y llenos de complicaciones.

- "Gasomas" para hablar de algún caso en que  hubo olvido de una gasa en el acto quirúrgico, en cierta cavidad.

“Aquel caso nuestro de tal día”

Bultoma submetatarsiano en varón de 33 que acude a Ortocen remitido por nuestros amigos y colegas Javier y María Eugenia; el bulto de la planta diagnosticado como de “posible neurofibroma” lleva 6 meses de evolución, le ocasiona gran dolor en la zona y dolor generalizado en pie como consecuencia de la alteración de la marcha, para eludir el apoyo de la zona afectada. El paciente deja pasar un mes antes de someterse a resonancia magnética (RM) o diagnóstico por imagen de la lesión.

RM
bultomaB

Durante la segunda visita a Ortocen el paciente se muestra renuente a cualquier tratamiento podológico -más allá de unas plantillas ortopédicas. Evaluamos nosotros mismos la RM por venir sin el oportuno informe; detectamos una lesión ovalada de 10 mm en su eje menor, y 13 mm en su eje mayor, que cursa por plantar y paralelo a los metatarsianos IV y V, según puede observarse en las imágenes que aquí mismo aportamos.

bultomaAPTras muchas evasivas y recelos de nuestro sufrido paciente realizamos, bajo anestesia local, la exéreis completa de la lesión. A través de un abordaje en “S” itálica, para evitar la incisión en zona de apoyo de la cabeza metatarsiana y ampliar el acceso. Con disección roma, en lo posible, delimitamos el tejido anómalo, e identificamos los pedículos vasculares; cauterizamos los bordes y el lecho, lavamos la zona con suero salino y cerramos la piel con puntos sueltos. Si desearlo rompemos la piel en el margen medial de la tumoración que precisa dos puntos de aproximació

El paciente abandona Ortocen con un sencillo vendaje compresivo del antepié y calzado posquirúrgico provisto de una palmilla de descarga.

A los cuatro días se presenta a revisión; las incisiones están limpias y las gasas sin una gota de sangre, no ha necesitado medicación antiinflamatoria; el paciente se muestra contento, agradecido y esperanzado en la resolución de su agonía.

A las cuatro semanas después de la cirugía nuestro paciente disfruta del baño en la playa sin limitación alguna.

Diagnóstico anatomopatológico, resumen: Quiste de inclusión epidérmica, extirpado en su totalidad.

¡A tus pies!