Ortocen Clínica del Pie

ebola 2Durante su comparecencia ante los medios, una de las cuestiones que subrayaron los responsables de Sanidad es que ya se han iniciado las investigaciones para averiguar qué pasó en el Hospital Carlos III de Madrid y cómo se pudo producir el contagio de la auxiliar de enfermería. A la espera de los resultados de las pesquisas, los especialistas en infecciosas adelantan que lo más probable es que se produjera algún fallo en la cadena de control y aislamiento del paciente. «Esto no tenía que haber sucedido», señala un técnico que prefiere no dar su nombre. «Es cierto que en el entorno sanitario no existe riesgo cero, y las posibilidades de infección son inherentes a la profesión, pero en su momento hubo quejas de los profesionales que participaron en la atención, que lamentaron la falta de formación y cierto descontrol, entre otros aspectos. Y esto puede ser una prueba de que hubo desprotección», añade.

Para que el virus del ébola se transmita de persona a persona es necesario que exista un contacto con la sangre o los fluidos de la persona infectada. Por eso, en este escenario, se barajan varias posibilidades. En primer lugar, es posible que se produjera un accidente, como el pinchazo con una aguja o una vía infectada, si bien es cierto que los auxiliares de enfermería no realizan labores de este tipo. ebola 1Otra de las opciones que tendrá que investigarse es si se produjo algún error en el protocolo de colocación o retirada de los trajes especiales de protección que se utilizan en el caso de fiebres hemorrágicas como la del ébola. Colocarse un traje de estas características exige el cumplimiento de unos pasos pormenorizados y puede llevar mucho tiempo (una persona experimentada puede tardar 20 minutos en ponérselo y unos 40 en quitárselo); lo que abre la puerta a los fallos, sobre todo en personal no entrenado. Sin embargo, como se señaló ayer en rueda de prensa, siempre había una persona de medicina preventiva supervisando la colocación del traje cuando un sanitario iba a entrar en la habitación y cuando salía de ella.

Por otro lado, también es posible que no se manejaran adecuadamente los residuos del enfermo. Las gasas, sábanas, vías y demás materiales -además de vómitos, heces u otros fluidos del paciente- pueden contener restos del virus activo que pueden facilitar la transmisión. Si bien es cierto que el virus no es capaz de sobrevivir mucho tiempo fuera del organismo, sí puede prolongar su tiempo de vida si se encuentra en un entorno húmedo (como puede ser una gasa manchada de sangre).

«En un caso como éste son muchos los residuos que se producen. Hay que ver cómo se desechan las sábanas, las botas, los trajes usados... debe haber una buena coordinación para garantizar la seguridad del proceso», señala la citada fuente, quien recuerda que también es posible que el contagio se debiera a un error humano de la propia auxiliar ajeno a los protocolos establecidos por Sanidad.

Por otro lado, hay que señalar que no está claro quién se encargó del transporte de estos residuos ni cómo se llevó a cabo. Según los protocolos establecidos por la Organización Mundial de la Salud, los residuos deben guardarse en tres recipientes, uno dentro de otro, que deben sellarse correctamente y posteriormente trasladarse al lugar donde haya sido asignado para su incineración. Pero a pesar de haber preguntado en varias ocasiones a las autoridades sanitarias por este tema, no ha habido ninguna aclaración sobre los detalles de cómo se ha realizado esta gestión en los casos de los sacerdotes fallecidos en el Carlos III.

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