Ortocen Clínica del Pie

con el pie derecho

Esta mañana no tenía nada de particular, el sol brillaba como siempre, y los pajaritos del gran árbol del jardín gorgojeaban alegremente como todos los días, todo era normal... como siempre. 

Pita, se incorporó rápidamente quedándose sentada justo al borde izquierdo de su cama, ¡achís! Murmuró inaudiblemente ¿Y cuál es el pie derecho?, se miró las manos, identificó la mano derecha, hizo un ademán como quien sostuviera un lápiz en la mano, y una vez segura de cual era, se puso de pie apoyando primero el que se alineaba con su diestra. 

Estaba conforme, ahora sí estaba segura que había empezado el día con su pie derecho. 

Todo el mundo decía que era mejor empezar cada día de ese modo. 

Pita padecía una fuerte inseguridad, pero por fin, de algo estaba segura en el día de hoy, ¡Quería encontrarse a si misma! 

Pita se cansó de vivir en el anonimato toda su vida, pues desde la escuela se sintió durante años la extraña, la rara y la intrusa en la familia, era más fácil relegarla que incluirla. 

Pita se aceptó así, y se llamó a si misma "especial" pero ahora quería recorrer caminos, respirar libertad, estaba cansada de ese exilio involuntario y no decretado. 

Pita quería ser parte de algo y ese día decidió por fin que su pie derecho tocara primero el suelo. Así fue como empezó la historia de Pita, una chica para la que cada día era un nuevo inicio y un tenaz esfuerzo de no olvidar poner primero el pie derecho en el suelo, para empezar un mejor día cada día.