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La eventualidad del correr minimalista o descalzo

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El autor del libro mecionado, y del que hemos hecho varias referencias en éste blog, localizó a los miembros de la tribu Tarahumara de las Barrancas del Cobre en Méjico para estudiar cómo podían correr doscientos kilómetros a velocidades increíbles sin sufrir las lesiones que afectan habitualmente a los corredores euroasiáticos. Él significó las sandalias de suela fina (llamadas huaraches) y que usan los indios centro y nor-americanos, McDougall mantiene que la moderna zapatilla acolchada desarrollada en los últimos treinta años es, en gran parte, responsable de las lesiones del correr. A medida que la locura por correr descalzo o casi descalzo ha cobrado impulso, los fabricantes de calzado han introducido diseños para adaptarse a la moda.

"La diferencia más importante entre las zapatillas de correr que hemos usado durante años y las zapatillas minimalistas es que estas últimas tienen un acolchado imperceptible en la parte inferior, a veces de tan solo 2-3 milímetros". También tienen un desnivel del talón a la puntera haciendo rampa, lo que permite que el pie pueda apoyarse casi al mismo nivel en su totalidad, y tienen menos estructura de control de la zancada, es decir, que no corrige la pronación, el giro natural hacia el interior del pie en cada paso. Y, por supuesto, las nuevas zapatillas son mucho más ligeras.

Los partidarios del correr descalzo argumentan que el beneficio de las zapatillas minimalistas está en la retirada de la amortiguación y la reducción de la elevación del talón, el pié se encuentra más libre, el pie se mueve de forma más natural y el corredor “funciona” como alguna vez hiciera el hombre en la Naturaleza, dando lugar a fuertes músculos en las piernas y en los pies, una mejor postura y la disminución del riesgo de lesiones. Pero estos beneficios se basan en el hecho de que la gente corre descalza de manera diferente a como lo hace calzada, y que las zapatillas minimalistas están diseñadas para dar cabida a la manera del correr descalzo. Así que los corredores que cambiar a zapatos minimalistas, sin cambiar su forma de correr, serán más proclives a sufrir más, y tener no menos lesiones.

Habitualmente, los corredores descalzos acostumbrados, aterrizan con mayor frecuencia en antepié o mediopié antes de bajar el talón. En contraste, los corredores normalmente calzados, aterrizan sobre el retropié, facilitado por el talón levantado y amortiguado del calzado moderno en funcionamiento. Los partidarios del correr descalzo y de los calzados mínimos, proponen que el golpe del talón produce fuerzas destructivas en los pies, las rodillas y las caderas; algunos estudios han reclamado la reducción de lesiones en la rodilla a través del correr descalzos. Pero los tradicionalistas afirman que el golpe en antepié y mediopié ponen más presión sobre la pantorrilla y el tendón de Aquiles y se ha producido un aumento de las lesiones, así como informes anecdóticos de fracturas por estrés en corredores descalzos conversos. "Puede ser que correr descalzo no esté eliminando las lesiones sino, simplemente, cambiando su situación."

Los corredores son propensos a tener problemas cuando cambian el tipo de zapatillas sin haber corregido el estilo de funcionamiento de sus pies. En un estudio en que los corredores habían mudado de correr calzados a usar zapatillas minimalistas, sólo la mitad de ellos habían ajustado su forma, como se recomienda, a un patrón de golpeo de antepié. La otra mitad mantuvo la misma forma, aterrizando sobre sus talones. Los que utilizaron la forma correcta experimentaron un impacto de fuerzas menor que los que no habían cambiado su forma y continuaban aterrizando sobre los talones, las fuerzas de impacto creadas por corredores descalzos y minimalistas eran casi dos veces mayores que las de las zapatillas de atletismo normales.

El resultado final de estas observaciones es que el cuerpo se aferra a lo que conoce. Cambiar el calzado no significa que automáticamente se pueda correr en la forma apropiada en minimalista. Muchos corredores descalzos novicios siguen dando el paso como siempre lo habían hecho, aterrizando pesadamente sobre sus talones, pero sin la amortiguación de los zapatos convencionales y aumentando el riesgo de lesiones. Además, todos somos diferentes en nuestra biomecánica, nuestra actividad diaria y nuestro nivel de formación o experiencia respecto al correr. Así que un enfoque de "talla única para todos" no es el adecuado, y las zapatillas minimalistas, ciertamente, no son la solución apropiada para todos; bien es cierto que abren una puerta a otra manera de correr, quizás menos competitiva o contraria a la capacidad, donde podremos apreciar valores distantes de los que nos tienen en nuestra sociedad actual.