Para podólogos

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Haciendo nuestras cosas

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15475 dp pre15475 obl preOs presentamos un casito de esta semana, la paciente viene con sus pies según muestran las radiografías primeras que os expongo. Puede apreciarse las “muchas batallas” que ha podido sufrir... De todas ellas salió perdedora.

Concha, nuestra paciente de 77 años, nos explica que sus pies han pasado por un número de cirugías en manos expertas, y que nos cumple, como última posibilidad para el alivio de sus quejas.

A la manera de siempre, comenzamos por la pregunta clave: ¿Cual es la queja principal y motivo para que nos esté visitando hoy?

Nos responde: “El desvío del segundo dedo y el dolor tremendo en el ete

15475 preQuisiéramos resaltar nuestro enfoque al caso, no debemos elegir el tratamiento ante lo que muestran las radiografías y sí dar prioridad al dato clínico “el metatarso no le dueleCuenta haber sido operada del “metatarso” cuarenta años antes, y que hace siete años la intervinieron en otras dos ocasiones; y confiesa: “cada vez quedo peor”.

Estudiada la historia podológica, elegimos restringir nuestra actuación al primer y segundo radios. La fóvea presente en la cabeza del II metatarsiano sugiere nos mantengamos lejos de esta zona; un área, en lo radiológico “fea”, pero asintomática, que no es objeto de nuestro interés, en este momento.

15475 dp posNuestra oferta quirúrgica se circunscribe a:
1. técnica modificada de Keller
2. extirpación del sesamoideo lateral para encontrar espacio libre que permita aproximar los dos metatarsianos
3.  transferencia del tendón del músculo abductor
4.  corregir el martillo distal del segundo dedo

En el transcurso de la cirugía, observamos la conveniencia de estabilizar la artroplastia en el primer radio, alineamos hallux y I metatarsiano colocando una aguja kirschner intramedular, acto especialmente necesario ante las aberraciones en los tejidos blandos debidas a las cirugías anteriores.

Tras una laboriosa recomposición de la cápsula, pasamos al segundo dedo y realizamos una artroplastia interfalángica distal, para relajar el martillo digital del que se hubiera quejado.

La paciente abandona Ortocen, con un zapato quirúrgico dotado de una plantilla que descarga el primer apoyo y libera la flexión plantar que hemos forzado para la articulación metatarsofalángica, en aras de una mejor cicatrización capsular.