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POSTURA ACTIVA: Entrenamiento en equilibrio del pie descalzo para corredores

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La fuerza reactiva del suelo y el riesgo lesión

fuerzas reactivas del sueloCada paso transfiere una fuerza reactiva del suelo (FRS) a través del cuerpo de una magnitudigual al peso corporal e incluso del 150%.5 

De aumentar el ritmo de la marcha hasta la cadencia de carrera, el FGR aumentará hasta tres veces el peso corporal.5

Como un “interface” entre el suelo y el resto del cuerpo, el pie cumple un papel importante en la absorción y disipación de las FRS. El aumento de movilidad en el pie, así como la disminución de la fuerza podálica intrínseca, han sido asociados a las lesiones por sobreesfuerzo debidas a una escasa atenuación de las FRS.6

Los fabricantes de calzado deportivo tratan de reducir el riesgo de lesión asociada a las FRS, integrando tecnología para la absorción de carga. Aún con el calzado mas sofisticado los atletas experimentan lesiones por sobreesfuerzo por una pobre absorción de los impactos. Es aquí donde hemos de dirigir nuestra mirada hacia la mecánica de la carrera minimalista o de pie descalzo. Los estudios actuales muestran bajas tasas de lesión en las extremidades inferiores entre los corredores descalzos, lo que se considera, desde un punto de vista hipotético, el resultado de una disminución de las FRS, y de la más efectiva disipación de fuerzas que tiene lugar en la situación del pie descalzo.7 Podría ser posible tomar algunos entre estos principios y aplicarlos al calzado del “talonador“ (rearfoot striker).

De modo análogo a como ocurre en la mano, la zona plantar del pie humano es muy sensible, y presenta una red de mecanoreceptores y noniceptores que responden tanto a la cantidad como a la proporción de la presión experimentada. Cuando el pie siente las FRS asociadas a cada paso, su diseño permite la disipación de tales fuerzas a través de una respuesta de carga innata.6

Comenzando por el apoyo de talón, las FRS se atenúan inicialmente a través de la contracción y deceleración del músculo tibial posterior. Siguiendo el ciclo de marcha, en el medio-apoyo, la musculatura intrínseca se contrae mientras la cadera comienza a flexionarse para poder absorber las FRS restantes.

La precisión de ésta respuesta de carga innata se correlaciona con la percepción podálica de las FRS. Algunos estudios nos sugieren que el calzarse debilita esta percepción, convirtiéndose en una respuesta de carga inapropiada y un incremento del estrés sobre el cuerpo.7,8

Para poder asegurar el papel de los receptores cutáneos plantares durante las fases de carga podal, el estudio de Robbins y colaboradores8 comparaba las respuestas de tres estados del pie: calzado, descalzo sobre superficie llana y descalzo sobre superficie irregular (grava, arena, césped). Robbins demostraba que, en comparación con la situación de descalzos, los participantes calzados subestimaban constantemente la magnitud de una carga que se les aportó desde plantar. Entre los dos estados descalzos, la percepción más aguda de carga, correspondió a las personas que estaban descalzos sobre la grava.

Este estudio, no sólo ilustra el papel de los receptores plantares en la percepción de carga precisa, sino que también sugiere que el diseño del calzado de corredor podría tener un papel en la incidencia de las lesiones durante la carrera. La revisión de Richards y colaboradores en 20099 concluía que el típico calzado de correr de hoy se caracteriza por el control de la pronación y el talón sobreelevado. Resulta curioso el observar que desde la aparición de este diseño de calzado, se viene dando un incremento entre las lesiones relacionadas con la carrera que afectan al tendón de Aquiles.8,10

Un componente fundamental de la respuesta de carga es la contractura de la musculatura intrínseca del pie. Cuanto más fuerte sea la musculatura intrínseca del pie, mayor efectividad habrá en la disipación de las fuerzas reactivas del suelo. Se ha sugerido que los zapatos debilitan la musculatura intrínseca del pie, al no ser demandada en la fase de apoyo de mediopié cuando nos encontramos calzados.6

Robbins también demostró la ausencia de actividad electromiográfica en la musculatura intrínseca del pie durante la fase de apoyo con el pie calzado. Es interesante observar que éste mismo estudio demuestra un aumento del tono muscular tras varios meses de entrenamiento descalzo, así como un incremento en la elevación del arco longitudinal interno. Este estudio sugiere que el entrenamiento descalzo puede aumentar la fuerza de la musculatura intrínseca, y por tanto, aumentar la disipación de las FRS.8

Riesgo de lesión y posición del retropié

3activestance-istock17157121El segundo factor que se asocia al riesgo de las lesiones en relación con la carrera es la posición del retropié. La posición del retropié puede tener una influencia en el porcentaje de lesiones de la extremidad inferior a través de la mecánica articular entre la articulación subastragalina y la rodilla.11

Este movimiento de la articulación entre el astrágalo y la tibia ha sido objeto de numerosos estudios, incluyendo el de Williams y colaboradores12 que demostraba el impacto del aumento de la eversión calcánea en relación con el riesgo de lesiones en la rodilla. Williams y colaboradores comprobaron que los corredores con arco longitudinal interno bajo, y con un aumento de la eversión del calcáneo, presentaban una mayor incidencia de lesión medial de rodilla y de tendinopatía, si los comparaba con los corredores con arco longitudinal interno elevado. En la misma línea, en los pie con arco longitudinal interno alto que muestren aumento de la inversión calcánea en la fase de apoyo de talón, las lesiones tenderán a relacionarse con un deterioro de la absorción del impacto y a lesiones de la parte lateral del tobillo.

La estabilización del retropié durante el choque de talón es multifactorial en su origen e incluye a la estabilización dinámica a cargo de la musculatura del pie, así como a la activación proximal de los rotadores externos de cadera. Un estudio hecho por Snyder y colaboradores13 evaluaba el efecto del estiramiento del glúteo mediano y del rotador externo de la cadera durante seis semanas sobre la cinemática del retropié durante la carrera. En este estudio, participaban 15 mujeres con una pronación moderada (eversión calcánea media de 5º) y un arco interno de altura normal, haciendo en apoyo monopodal, ejercicios del rotador externo de la cadera, tres días por semana. A las seis semanas, las mujeres mostraban aumento significativo en la fuerza del rotador externo de la cadera, y la disminución de los momentos de abducción en la rodilla, y de inversión del retropié, de la amplitud de movimiento y de la velocidad de eversión del retropié en el apoyo de talón.

Aunque las mujeres estudiadas no presentaban un tipo de pié con descomunal hiperpronación, éste estudio apoya la efectividad de los estiramientos hechos en proximal de la cadera, para la función del pie que es muy distal. Esta mejora asociada en la función del pie y movimiento del retropié debería disminuir el estrés en valgo de la rodilla y hasta la incidencia de lesiones de rodilla en los corredores. Un estudio de Feltner y colaboradores14 evaluaba el impacto de los programas de estiramiento específicos para el pie sobre la posición del retropié en el apoyo del talón y la eficacia de tal aplicación en la disminución del riesgo de lesión entre los corredores. Feltner y asociados, comparaban el impacto de un programa de estiramientos específico para los músculos eversores e inversores con los ejercicios de rehabilitación del tobillo tradicionales, sobre la posición del retropié en el momento del contacto de talón y el grado de pronación del mediopié. Después de un programa de ocho semanas, el grupo de Feltner observó una disminución de la eversión en el retropié (2,2º) y de la pronación del mediopié (2,9º) exclusivamente en el programa de estiramientos específico para inversores.

La fuerza de la cadera y el riesgo de lesiones

El entrenamiento en equilibrio del pie descalzo también puede disminuir el riesgo de lesiones en la rodilla. Ya que la rodilla se encuentra colocada entre la cadera en proximal, pie y tobillo en distal, un desequilibrio en cualquiera de estas articulaciones, afectará negativamente a la rodilla. Entre los corredores, la lesión de rodilla más frecuente es el síndrome doloroso patelofemoral.

El síndrome doloroso patelofemoral está caracterizado por dolor anterolateral de la rodilla que aparece con la actividad, al bajar escaleras, o sentadillas prolongadas. Los estudios sugieren que el síndrome doloroso patelofemoral está siendo muy frecuente, si no el que más, en el entorno de la Medicina Deportiva o la Rehabilitación3. Muchos son los agentes que contribuyen al síndrome doloroso patelofemoral, pero la alteración del normal recorrido de la rótula hacia lateral es el síntoma más frecuente.

Los estudios sugieren que el movimiento anormal de la articulación subastragalina en particular, puede conducir a un mal alineamiento patelofemoral.15 La eversión excesiva del retropié podría acarrear una rotación interna de la rodilla anormal, que podría convertirse en un mayor estrés hacia las estructuras de la rodilla llegando a alterar el curso de la rótula. A pesar de que los estudios hasta la fecha han resultado imprecisos para resolver si la posición del retropié o el movimiento del retropié, tengan un mayor impacto en la incidencia de lesiones de rodilla, ambas opciones necesitan de fuerza en la cadera para afrontar las fuerzas tibiales de rotación interna.16

La disminución de fuerza en la cadera ha sido señalada como un contribuyente al desalineamiento de la rodilla y al dolor patelofemoral. El estudio de Ireland y colaboradores17 de 2003, consideraba si las mujeres jóvenes con dolor patelofemoral eran más proclives a demostrar debilidad en la aducción de cadera así como en la rotación externa, que las asintomáticas de edad media. Ireland encontró que las mujeres que tenían dolor patelofemoral mostraban el 26% menos de fuerza en la abducción y el 36% menos de fuerza rotacional externa en la cadera, al comparar con la muestra control.

Evidencia anecdótica

3activestance-istock19404282-300x267En mi calidad de podóloga y especialista en el movimiento humano, creo que todos los pacientes deberían someterse un estudio funcional y biomecánico profundo. Las pruebas de movimiento funcionales, del estilo de las sentadillas, el equilibrio sobre un pierna, y la subida de peldaños, ofrecen una nueva percepción de la función del pie y del tobillo durante las actividades diarias y el deporte. Las pruebas funcionales tobillo-pie revelarán cualquier desequilibrio o compensación de la cintura pélvica que pudieran afectar a la pisada.

Si bien ningún estudio hasta la fecha ha evaluado los beneficios combinados del entrenamiento descalzo con el entrenamiento en equilibrio, se trata de una técnica que estoy usando en muchos pacientes y atletas que se me presentan con el clásico exceso de pronación y el síndrome cruzado inferior (dolor en la región lumbo-sacra y de miembros inferiores en relación a un desequilibrio postural). Los beneficios que he observado en mis pacientes apoyan la aplicación de esta técnica de entrenamiento.

Un ejemplo de estos posibles beneficios lo ilustra el caso clínico de uno de mis pacientes. Un hombre de 31 años se presenta con pie plano-valgo bilateral y quejándose de dolor medial de rodilla bilateral, siendo mayor en la rodilla izquierda que en la derecha. El paciente era incapaz de correr larga distancia por su dolor de rodillas. A la exploración física, aprecié disminución bilateral en la dorsiflexión de tobillo y de la altura del arco durante la fase de apoyo relajada, aumento bilateral de eversión calcánea, y en la aducción de rodilla durante el ascenso de un peldaño y la sentadilla monopodal.

El paciente rechazaba el tratamiento ortésico; así que le recomendé un programa de estiramientos del grupo posterior y de ejercicios de activación en el tibial posterior, seguidos de 20 minutos de ejercicios de equilibrio con el pie descalzo enfocados a los glúteos medianos y rotadores externos de cadera. El programa de entrenamiento del pie descalzo en equilibrio fue llevado a cabo tres veces por semana durante seis semanas. A las seis semanas de seguimiento, el paciente reconocía la disminución del dolor de rodilla y de la fatiga en los pies. A la exploración física, presentaba una disminución en la aducción de la rodilla durante el la sentadilla sobre una pierna, y la disminución de la eversión calcánea durante la fase de apoyo, en comparación con el examen inicial.

Conclusión

Desde la estimulación de los receptores cutáneos plantares al estiramiento de la musculatura intrínseca del pie y de los rotadores externos de la cadera, el entrenamiento de equilibrio con pie descalzo se dirige a tratamiento de los desequilibrios de la cadena cinética funcional que normalmente contribuyen a las lesiones de la extremidad inferior en los corredores. Si llegamos a entender la función integrada de pie y cadera sobre la extremidad inferior, los expertos pueden recomendar con más eficiencia, las técnicas de entrenamiento de fuerza, tales como el entrenamiento en equilibrio del pie descalzo, el cual de un modo específico, se dedican a los factores que ponen al corredor en riesgo de sufrir lesiones por sobreesfuerzo.

Emily Splichal, DPM, MS, CPT, es una especialista en el movimiento humano y fundadora de la Evidence-Based Fitness Academy de Nueva York. EEUU

 

REFERENCIAS

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2. Guiliani J, Masini B, Alitz C, Owens BD. Barefoot-simulating footwear and associated with metatarsal stress injury in 2 runners. Orthopedics 2011;34(7):e320-e323.

3. Geraci MC Jr, Brown W. Evidence-based treatment of hip and pelvis injuries in runners. Phys Med Rehabil Clin N Am 2005;16(3):711-747.

4. Robbins S, Hanna AM. Running-related injury prevention through barefoot adaptations. Med Sci Sports Exerc 1987;19(2):148-156.

5. Nilsson J, Thorstensson A. Ground reaction forces at different speeds of human walking and running. Acta Physiol Scand 1989;136(2):217-227.

6. Robbins SE, Gouw GJ, Hanna AM. Running-related injury prevention through innate impact-moderating behavior.  Med Sci Sports Exerc 1989;21(2):130-137.

7. Lieberman DE, Venkadesan M, Werbe WA, et al. Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners. Nature 2010;463(7280):531-535.

8. Robbins SE, Hanna AM, Jones LA. Sensory attenuation induced by modern athletic footwear. J Test Eval 1988;16(4):412-416

9. Richards CE, Magin PJ, Callister R. Is your prescription of distance running shoes evidence-based? Br J Sports Med2009;43(3):159-162.

10. Sekizawa K, Sandrey MA, Ingersoll CD, Cordova ML. Effects of shoe sole thickness on joint position sense. Gait Posture 2001;13(3):221-228.

11. Nawoczenski DA, Saltzman CL, Cook TM. The effect of foot structure on the three-dimensional kinematic coupling behavior of leg and rearfoot. Phys Therapy 1998;78(4):404-416.

12. Williams DS, McClay IS, Hamill J. Arch structure and injury patterns among runners. Clin Biomech 2001;16(4):341-347.

13. Snyder K, Earl JE, O’Connor KM, Ebersole KT. Resistance training is accompanied by increases in hip strength and change in lower extremity biomechanics during running. Clin Biomech 2007;24(1):26-34.

14. Feltner ME, MacRae HS, MacRae PG, et al. Strength training effects on rearfoot motion during running. Med Sci Sports Exerc 1994;26(8):1021-1027

15. Tiberio D. The effect of excessive subtalar joint pronation on patellofemoral mechanics: a theoretical model. J Orthop Sports Phys Ther 1987;99(4):160-165.

16. McPoil, TG, Cornwall MW. Relationship between neutral subtalar joint position and pattern of rearfoot motion during walking. Foot Ankle Int 1994;15(3):141-145.

17. Ireland ML, Willson JD, Ballantyne BT, Davis IM. Hip strength in females with and without patellofemoral pain. J Orthop Sports Phys Ther 2003:33(11):671-676.

 

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