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Incidencia y circunstancias de las lesiones no fatales por arma de fuego entre la niñez y la adolescencia

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El ratio de muertes por arma de fuego entre niños y adolescentes estadounidenses excede de largo a los de otros países industrializados.1 Las lesiones por arma de fuego no fatales exceden a los fatales, sin embargo, la información sobre ellos está restringida.2-4 Mientras que la primera estimación nacional exhaustiva de lesiones relacionadas con arma de fuego no fatales de 1995 facilitaban mucha información, sin embargo escaseaban la información sobre los detalles de los niños afectados.5 Aunque el ratio de muertes relacionadas con armas de fuego parece haber disminuido desde mediados de los 90, siguen siendo una causa frecuente de muerte.6,7 Al faltarnos datos de cobertura nacional detallados, nosotros presentamos estimaciones a nivel nacional basados en datos de una muestra representativa de los hospitales de EEUU, respecto al número de niños y adolescentes con lesiones no fatales y relacionadas con las armas tratados en los hospitales de EEUU durante un plazo de cinco años.


MATERIALES Y MÉTODOS

Obtuvimos data del estudio Firearm Injury Surveil, 1993-1997, de la Base del Archivo Nacional para la Justicia Criminal,8 y del estudio en las mismas fechas del Firearm Injury Surveillance Study, la data se recogió en los hospitales participantes en el National Electronic Injury Surveillance System (NEISS) a través de un acuerdo entre los Centros de Control de Enfermedades y Prevención, y la Comisión para la Seguridad de Productos del Consumidor.5 La información de NEISS, viene usándose, de modo rutinario, por la Comisión para la Seguridad de Productos del Consumidor para poder monitorizar las lesiones relacionadas con productos de consumo, incluidos las armas sin pólvora.9 Antes de junio de 1992, la Comisión para la Seguridad de Productos del Consumidor no recogía rutinariamente data de lesiones relacionadas con armas de fuego de cartucho.

Los hospitales que participan en el NEISS son una muestra estratificada de los hospitales estadounidenses e incluye a los hospitales infantiles. La información obtenida de estos hospitales puede ser calibrada para ofrecer información imparcial de estimaciones estadísticas con validez nacional, de lesiones y su relación con productos.9 El cuadro de muestreos de NEISS fue actualizado en 1997 para poder incluir 101 hospitales y un estrato de hospitales infantiles; entre 1993 y 1996, NEISS alcanzó los 91 hospitales. El análisis de la información recompilada de ambas muestras de NEISS recogidas en ocho meses en 1997, indicaban que las diferencias en las estimaciones nacionales de lesiones relacionadas con armas de fuego, fueron menos del 1%, y no se hizo ajuste alguno para fijar la muestra.7 Puede obtenerse más información solicitándosela a NEISS.

Las lesiones relacionadas con disparos se definieron como aquellos casos en los que un arma estaba involucrada en el incidente e incluía quemaduras de pólvora, haber sido golpeado con el arma, o por el retroceso de la misma o durante la limpieza. Algunas de las lesiones se produjeron por armas de fuego sin pólvora (perdigones).5


RESULTADOS

Entre enero de 1993 y diciembre de 1997 tuvieron lugar 6705 lesiones no fatales relacionadas con armas de fuego, en niños y adolescentes entre 0 y 19 años, según informaba NEISS. Utilizando los incrementos de NEISS, había estimados 244822 lesiones en éste grupo de edad tratados en los diversos hospitales. La tabla 1 ofrece la distribución de heridas por armas de fuego y otras lesiones de armas alternativas. El 90% de las lesiones resultaron de herida por arma de fuego, las restantes, 10%, se debieron a lesiones relacionadas con las armas como haber sido atacado con una pistola, o la culata de un rifle, o ser herido por el retroceso de un arma o por partes de un arma mientras se limpiaba. En su totalidad, las lesiones por armas sin pólvora sumaron algo menos de la mitad de los casos.

tabla 1Los porcentajes anuales estimados de heridas por disparo de arma de fuego por edad, sexo y raza se encuentran listados en la tabla 2. La proporción de lesiones relacionadas con armas de fuego fatales y no fatales se extendió entre 4.0 y 5.0 a través de los grupos de edad. La proporción de heridas por disparo relacionados con arma de fuego de pólvora no fatales, por edad, sexo y raza, fueron calculados entre los mayores de 14 años; estos porcentajes fueron (por 100000) 5.8 (hombres blancos), 1.0 (mujeres blancas), 10.8 (hombres hispanos) 3.8 (mujeres hispanas), 23.6 (hombres negros), y 8.0 (mujeres negras). De un modo más específico, en el grupo de hombres entre 10 y 14 años de edad, los porcentajes de heridas por disparo en relación a armas de fuego con pólvora no fatales (por 100000) 14.6 (hombres blancos), 27.9 (hombres hispanos), 60.8 (hombres negros); para hombres de 15 a 19 años, los ratios (por 100000) fueron 52.7 para blancos, 307.4 para hispanos, 624.5 para negros.tabla 2

Los porcentajes anuales más altas de traumatismo penetrante por armas de fuego sin pólvora estuvieron entre los hombres de 10 a 14 años, 99.8 por 100000. Hombres entre 5 y 9 años tuvieron una relación de 36.2 por 100000, y aquellos entre 15 y 19 años alcanzaron el 47.6 por 100000.

El diagrama de barras ofrece una comparación entre de los porcentajes de edad específica entre varones de heridas no fatales producidas por arma de fuego y por armas que no disparan con pólvora. Los porcentajes en las heridas por arma de fuego sin pólvora, aumentaron con la edad entre los escolares, con un pico en los 13 años de edad, y declinaron en adelante. Las heridas por arma de fuego mostraron una variación menor por año de edad entre los 5 y 10 años de edad; entre las edades de 11 a 18 años, los porcentajes de lesiones no fatales aumentaron entre el 50% y el 100% por cada año de edad. Los porcentajes de heridas relacionadas con armas de fuego con pólvora comenzaron a exceder el porcentaje de las armas de fuego sin pólvora entre los quinceañeros.diagrama de barrasLas circunstancias de la herida, por edad, entre todos los lesionados por arma de fuego se presentan en la tabla 3. Entre los de 14 años y más jóvenes, las heridas por arma de fuego sin pólvora no intencionadas fueron las más frecuentes; menos del 10% respondieron a asaltos. Entre los lesionados por arma de fuego con pólvora, se estima que el 47% fueron no intencionados y el 41% se atribuyó a asaltos (información no contemplada en la tabla 3). Entre los adolescentes de 15 a 19 años, se estima que el 19% de las lesiones fueron casuales y que el 66 % fueron ataques/asaltos. Los porcentajes se revertían en las lesiones por arma de fuego sin pólvora: se estima que el 64% de lesiones por perdigones fueron accidentales, y que un 15% fueron asaltos (información que no se muestra en la tabla 3).tabla 3 b2

 

En casi la mitad de los casos, no se identificó al atacante. En los casos en que pudo obtenerse ésta información, una fracción menor de las lesiones fueron consecuencia de los disparos realizados por extraños, en la mayoría las heridas fueron auto-infringidas, o a manos de un familiar o amigo. El lugar donde ocurriera la lesión era desconocido en el 47 % de los casos (49% de las armas de fuego con pólvora, 45% de los casos por armas de fuego sin pólvora). Los casos dónde se pudo saber el lugar donde se encontraba el accidentado en el momento de la lesión por arma de fuego con pólvora, el más frecuente era el propio domicilio familiar 31% y la vía pública 12%. La escuela apareció en el 1% de lesiones por arma de fuego, siendo los accidentados, en su mayoría, escolares.

La zona corporal afectada, en principio, por heridas debidas a una arma de fuego con pólvora fue pie y pierna 37%, tórax 17%, brazo o mano 16%, cabeza o cuello 15%, y en el abdomen 14%. Los lugares anatómicos más frecuentes para la lesión por armas de fuego sin pólvora fueron el cuello y la cabeza 33%, antebrazo o mano 30%, y pierna o pié 23%. Las armas sin pólvora se asociaron con más heridas en cara o cuello, y en antebrazo o mano eran relevantes las armas con pólvora. Alrededor del 48% de niños y adolescentes con disparos hechos con armas de fuego con pólvora fueron ingresados en hospitales; el 4% con lesiones relacionadas con armas sin pólvora. Entre 1993 y 1997, los cinco años del periodo estudiado, el número anual de lesiones no fatales que se relacionaran con armas de fuego entre niños y adolescentes de 0 a 19 años, disminuyó desde los 57047 (95% ) en 1993 hasta los 38386 (95%) en 1997.


COMENTARIO

Esta información indica que entre 1993-1997, se estima que 800 niños menores de 10 años fueron tiroteados con un arma de pólvora cada año, y otros 5400 tuvieron otras lesiones producidas por arma de fuego o fueron tiroteados con un arma de fuego sin pólvora (de perdigones). Entre el grupo de 10 a 14 años, se estimaron 2900 heridas por disparos, y unos 11600 fueron alcanzados con armas sin pólvora o tuvieron cualquier otra lesión relacionada con armas sin pólvora. La mayoría de las lesiones fueron fortuitas y tuvieron lugar en el fin de semana. Los médicos no consideraron las lesiones como triviales: casi la mitad de estas lesiones por arma de fuego con pólvora fueron de ingreso hospitalario.

Las estimaciones nacionales anteriores del número de lesiones por arma de fuego no fatales en la población infantil son escasas. Las estimaciones del primer año de la encuesta sobre lesiones por armas de fuego se publicaron en 1995. En éste análisis, los dos grupos de edad que incluían a niños y adolescentes fueron 0 a 14, y 15 a 24 años de edad. Se contabilizaron 3768 heridas por arma de fuego entre jóvenes de menos de 15 años.5

Un análisis de heridas relacionadas con armas de fuego en tres ciudades de los Estados Unidos de América, Memphis, Tennesse; Seattle, Washington y Galveston, Texas, entre 1992 y 1994, ofrecieron relaciones (por cada 100000) de niños entre 0 y 14 años de 6.7 (varones blancos), 16.4 (varones hispanos), 62.0 (varones negros), 4.7 (mujeres blancas), 16.8 (mujeres hispanas), y 27.5 (mujeres negras).3 Según se pudo observar en las tres ciudades, la estimación nacional sugería que las lesiones relacionadas con armas de fuego no fatales afectan de un modo desproporcionado a los jóvenes. No sorprende que la estimación nacional de lesiones por armas de fuego no fatales sean inferiores: las fatalidades por arma de fuego se observa ser mayores en las ciudades que en las zonas no metropolitanas.12 La información tanto local como nacional sobre las lesiones con armas de fuego son necesarias. La información local ayuda en la confección de programas específicos por área, mientras que la nacional, nos permite reconocer las tendencias nacionales y discutir las prioridades nacionales.

Esta información sugiere que mientras las heridas relacionadas con armas menores y balines entre los jóvenes están en recesión, el porcentaje de heridas por disparos con armas de pólvora, aumentan. Esta tendencia se observa entre los hombres de todas las razas y grupos étnicos. Otras fuentes indican relaciones de lesiones con armas de fuego sin pólvora, que son mayores entre los hombres entre 5 y 14 años.13 Las lesiones relativas a armas de fuego sin pólvora, es poco frecuente que ingresen en el hospital. Algunas casuisticas sugieren que las heridas por balines o postas pueden llegar a ser de importancia.14-16

Debido a los tiroteos en escuelas habidos recientemente, la atención pública se centra en la violencia en los centros educativos.17-19 Esta estadística nacional indica que la cantidad de lesiones por arma de fuego que tienen lugar en los colegios es pequeña. No obstante, estos datos deben contemplarse como inciertos, es claro que la mayoría de las lesiones relacionadas con armas de fuego ocurren en los domicilios. Mientras asegurar las escuelas como refugios contra la violencia es una obra esencial, todo esfuerzo será poco en afirmar a los colegios sin olvidarnos que la mayor preponderancia de lesiones ocurre en los domicilios.La distribución de las lesiones por región anatómica entre los menores de 20 años que nosotros presentamos, es semejante a la presentada para las heridas por armas de fuego en todas las edades.5 Las armas de fuego sin pólvora se asociaron con lesiones de cabeza, cuello y extremidad superior.

El 40% de las lesiones, tanto los chicos menores de 15 años y los de entre 15 y 19, tuvieron lugar durante el fin de semana. Esto implica que las armas de fuego, o el tiempo en que se usan, están más al alcance de la mano del niño durante los fines de semana.

El NEISS ha observado tener múltiples limitaciones en la obtención de la información sobre lesiones causadas por armas de fuego. Las estimaciones son imprecisas. Esto limita, también, el estratificar los grupos por raza o sexo. Sin embargo, nosotros observamos que el porcentaje anual de incidencia de lesiones por arma de fuego entre los niños de 0 a 14 años, 3719, calculados mediante información compilada durante 5 años (1993-1997), resultó parecido al ofrecido entre junio de 1992 y mayo de 1993 (3768), implicando la estabilidad año por año de las estimaciones

La información sobre las circunstancias de el incidente ha estado incompleta, además, algunas historias clínicas no precisan los tipos “arma de fuego”, localización de la lesión, ni la relación víctima/agresor. Es por ello que no podemos especificar el tipo de armas utilizadas (escopeta, pistola o rifle). Presentamos la localización de la lesión en base a los datos recibidos. A pesar de la precaria información, es útil revisar la información que tenemos sobre las circunstancias de la lesión, y cualquier detalle de las circunstancias de niños lesionados, resulta determinante para la mejor comprensión de éstas lesiones.

Muchas son las barreras sociales y culturales para proteger a los niños de las armas de fuego. Es evidente que muchos niños y adolescentes jóvenes tienen acceso libre, tanto a las armas sin pólvora como las de pólvora. La mayoría de las lesiones no son intencionadas, y muy pocas las infringen personas extrañas a la víctima. Es esencial que la carga de las lesiones relacionadas con las armas de fuego, pueda ser reconocida por los jóvenes y que aumenten los esfuerzos de la sociedad para disminuir la presencia de las armas en el entorno de niños y adolescentes.

Elizabeth C. Powell, MD, MPH, Division of Pediatric Emergency Medicine, Box 62, Children’s Memorial Hospital, 2300 Children’s Plaza, Chicago, IL 60614 (e-mail: ).

 

REFERENCIAS

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