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Una hazaña por los siglos de los siglos

Escrito por Aycart. Publicado en Blog

Hazaa 0Jugar con emoción no excluye jugar con concentración. Al revés: salvo cuando la emoción se convierte en obsesión -con un arbitraje adverso, por ejemplo-, suele ayudar a mantener la concentración, a esforzarse por ejecutar el plan de batalla. Y España, inferior en efectivos y en condición atlética, le faltaba casi por completo el otro quinteto titular: Navarro, Ricky Rubio, Marck Gasol…, dominada por los franceses en las citas de 2013 y 2014, ejecutó anoche el plan de Sergio Scariolo con “juego, dosificación y mentalización”. Durante gran parte del partido pareció insuficiente. Pero en el último cuarto, como juramentados, los españoles rozaron la perfección defensiva. Y, para resolver, se desencadenó su arma de destrucción masiva: Pau Gasol, quien ha dejado de ser una estrella para convertirse en el “leader.

La defensa es el gran factor que iguala a los más potentes y talentosos con los menos cuando éstos saben defender. Pues bien, la defensa era evidentemente el ancla del equipo dentro del plan de Scariolo. En la individual, las ayudas funcionaron con mucho mejor coordinación -y sobre todo esas segundas ayudas que tapan el agujero creado por las primeras- que en todo el campeonato. Además, el ceño fruncido de Gasol, la cara impasible de Sergio Llull “secando a Parker” revelaban hasta qué punto este equipo estaba concentrado y dispuesto para competir. Mucho corazón, pero sin perder la cabeza.

Lo mal es que la falta de tiradores puros en este equipo de las ausencias es algo que no se resuelve únicamente con competitividad, concentración y coraje. Y España tenía unas carencias ofensivas muy patentes, agravadas -como sabemos- por el precario estado físico de Rudy Fernández, quien incluso en buena forma es tirador de rachas, no de regularidad. Además, la previsible superioridad reboteadora francesa se agravaba debido a la inoperancia bajo los tableros de un blando Niko Mirotic que dejaba muy solo a Gasol; si Mirotic hubiera hecho algo… ¿habríamos llegado a la prórroga?.

Pero el retorno feroz de España en el cuarto, ya con Felipe Reyes quien como Llull, al suyo, secó a Diaw, y aportando dureza en el lugar de un Mirotic que quizá ha pagado la novatada, tuvo un efecto inesperado sobre los franceses: perdieron los estribos y el control. Y al final necesitaron un triple heroico de Nico Batum y un claro inicio de faena arbitral para forzar la prórroga. Pero ya nadie, ni unos árbitros que se asustaron un poco tras sus regalos, podía parar a España. ¡Histórico!. No metemos triples, pero es que ni amenazamos con hacerlo, ¿habrá meigas?. Enhorabuena, ojalá el domingo echemos el resto y ganemos el oro, “soñar es gratis”.

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