Nuestros mayores
El encanecer de España supone una prueba y una oportunidad para los profesionales de la salud que cuidan a los que entran en la tercera edad esa. El cuidado de los ancianos ha de afrontarse con profunda atención: para 2030 se espera que el 20% de la población supere los 65 años. Las mejoras en los cuidados de salud de las últimas décadas han aumentado las expectativas de vida de millones de ciudadanos que en años anteriores de este siglo hubieran perdido la vida en ataques cardiacos, cáncer y las complicaciones asociadas a la diabetes.
Con el aumento de la esperanza de vida, la demografía española ha cambiado habiendo producido un nuevo foco, no sólo en las necesidades de los mayores, sino en el sistema sanitario al completo. Nuestros mayores continúan envejeciendo y muchos de nuestros vivos de hoy nunca habían soñado permanecer tanto tiempo entre nosotros; muchos ni tan siquiera adivinaron esta situación y no se prepararon para estos postreros años inesperados. A este estudio de la España encanecida se añade el esfuerzo de los sanitarios en buscar comodidad para los pacientes más allá de curarlos y en la necesidad de aumentar no sólo su longevidad, sino también la calidad de su vida durante estos años.
¿Qué puede hacer el podólogo para facilitar la vida de nuestros pacientes al tiempo que les cuidamos? ¿Cómo podríamos extender la comodidad a los pacientes más allá de nuestra área de influencia? Lo primero que podemos hacer es disminuir su estrés. Podemos mejorar el papel de ellos en los cuidados de sí mismos y podemos alentar su acatamiento en todos los niveles de los cuidados médicos. Podemos incrementar su lealtad a nosotros. Podemos ofrecerles un poco más de tiempo en nuestros cuidados. Podemos transmitirles nuestra experiencia respondiendo a sus dudas.
Podemos desarrollar nuestra comunicación no verbal evitando las barreras físicas entre pacientes, sentándonos a su lado, inclinándonos hacia ellos para enfatizar nuestro interés, evitando garabatear o trivializar mientras nos hablan, comunicandonos con el tacto, que siempre fue una seña de identidad en Podología, y manteniendo el contacto visual tanto como sea posible.
Podemos desarrollar nuestra comunicación verbal pidiéndoles que nos hagan una lista todos sus síntomas y preguntas antes de la visita, evitando la formalidad propia de la relación de negocios preguntándoles el modo en que prefieren que nos dirijamos a ellos, evitando la jerga médica, presentándoles nuestras metas en el tratamiento, resumiendo la información que vayamos a facilitarles para buscar su confianza, hablarles según su propio nivel lingüístico de vocabulario y entendimiento, y facilitándoles indicaciones escritas cuando se precisen. Hable con su paciente sobre la totalidad de su salud, sus necesidades y deseos y ayude al mayor a comprender la misión que han cumplido en la sociedad.
¿Quiénes son nuestros mayores? Bien, mire muy cerca de sí, pronto seremos todos parte de la España encanecida.