Deformidad congénita o adquirida
Las malformaciones o deformidades, tanto de nacimiento como adquiridas, y las ocurridas tras un accidente, que afecten al pie precisan que estudiemos cómo está afectado este pie para caminar.
El podólogo puede instaurar las medidas necesarias para consolidar una base de apoyo segura, proporcionando el equilibrio necesario para caminar mediante una sucesión de pasos uniforme y rítmica.
Desde una afectación en las vértebras cervicales o de las articulaciones del hombro, cadera y rodilla, hasta el tobillo y las pequeñas articulaciones del pie, todas interfieren en el hecho de caminar o correr.
Por fortuna, en la actualidad es poco frecuente ver alteraciones del desarrollo en brazos y piernas como las de antaño; hoy en día, los accidentes de tráfico y laborales, y los acortamientos resultantes de algunas cirugías de cadera y rodilla, pueden acabar provocando que hayamos de buscar las compensaciones mediante "ortosis” y “prótesis”.