El embarazo y sus pies

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Durante el estado de gestación o embarazo algunos de los motivos para consultar al podólogo pueden ser:

El podólogo le dará la explicación y el porqué de su padecimiento además, de instaurar el tratamiento podológico adecuado.


Una talla más y un pie plano

En mis comienzos, y en más de una ocasión, he escuchado a alguna paciente explicarme que “cuando fue madre su pie creció”. “¡Qué raro!”, pensaba yo cuando oía algo similar, “será que se le hinchan y por eso debe comprar zapatillas algo más grandes”.

Sin embargo, algunas madres seguían con medio número más (más o menos es eso cuanto crece) aún después de ser madres y, evidentemente, la hinchazón ya no estaba presente.

Entonces empecé a investigar, más por curiosidad que por otra cosa, y ahora puedo afirmar sin temor a equivocarme que sí, que los pies de las mujeres embarazadas crecen. No los de todas, pero sí los de muchas.

Los pies crecen por la acción de la relaxina

La razón de que los pies de las embarazadas, luego madres, crezcan es la relaxina, una hormona que se segrega siempre, pero que alcanza algunos picos durante el embarazo, cuya función es ayudar al feto a desarrollarse y favorecer su salida en el parto, al relajar los ligamentos de las articulaciones de la pelvis, haciéndolos más elásticos y permitiendo que se abra más y se ensanche así el canal del parto.

Pues bien, la misma relaxina que ayuda a la pelvis a abrirse hace que el resto de ligamentos sean también más elásticos y ahí es donde entra el pie de la embarazada. Al haber más elasticidad, los arcos de los pies se aplanan ligeramente; también lo favorece el aumento de peso, por esta razón el pie es algo más grande.

¿Vuelven los pies a su tamaño original?

Los pies van a regresar a su normalidad casi siempre. Algunas mujeres expresan que durante los embarazos le crecieron y luego se mantuvieron así y hay otras que estuvieron un tiempo utilizando zapatos más grandes pero, con el tiempo, volvieron a usar los de su talla.

 

EDEMA O HINCHAZÓN DURANTE EL EMBARAZO

Es frecuente que la mujer gestante, en algún momento, se formule estas preguntas:

¿Por qué tengo los tobillos y los pies tan hinchados?

Usted está experimentando edema por acumulación excesiva de líquido en los tejidos y es considerado normal tener cierto grado de hinchazón durante el embarazo.

Asimismo, su útero cada vez más grande ejerce presión en las venas pélvicas y en la vena cava (la vena más grande, que está en el costado derecho del cuerpo, y que transporta la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón). La presión del útero hace que la sangre que vuelve de las piernas hacia el corazón circule con dificultad y ocasione hinchazón.

La aparición de edemas suele darse con más frecuencia durante los últimos tres meses de embarazo, especialmente al final del día, por las horas que se ha permanecido en pie. Puede empeorar durante los meses de calor.

Estar acostado reduce la presión sanguínea en las venas. Dado que la vena cava está en el lado derecho del cuerpo, es mejor recostarse sobre el lado izquierdo.

Después del parto la hinchazón desaparecerá con rapidez, a medida que su cuerpo elimine el exceso de líquido. Seguramente los primeros días después del parto sentirá la necesidad de orinar con más frecuencia y sudará mucho.

¿Cuándo debería preocuparme por la hinchazón?

Es normal que tenga algo de edema en los tobillos y los pies durante el embarazo. También es posible que presente una leve hinchazón en las manos.

Llame a su médico o enfermero si nota hinchazón en la cara o alrededor de los ojos, una hinchazón pronunciada en las manos, o hinchazón excesiva o brusca en los pies o tobillos. Avise también si nota que una pierna está mucho más hinchada que la otra, especialmente si tiene algún dolor o molestia en la pantorrilla o el muslo.

¿Qué puedo hacer para disminuir la hinchazón?

Aquí le ofrecemos algunos consejos:

  • Ponga sus pies en alto siempre que pueda. En el trabajo, resulta útil tener una banqueta o una pila de libros debajo del escritorio. En su casa, recuéstese del lado izquierdo cuando lo recuerde.
  • Es muy útil colocar sendas gruesas guías de teléfono bajo las patas de la cama situadas bajo sus pies; además, olvidarlas allí el resto de su vida habrá beneficiado a su circulación en los miembros inferiores de un modo incontestable.
  • No cruce las piernas mientras está sentada.
  • Si está sentada mucho tiempo, estire las piernas hacia delante y flexione suavemente los pies hacia arriba para estirar los músculos de la pantorrilla. Gire los pies y flexione los dedos.
  • Alterne caminar y estar sentada. Una caminata corta en periodos regulares mejorará la circulación de la sangre.
  • Use calzado que se acomode a sus pies hinchados. Incorporar unas plantillas realizadas a la medida de sus pies por el podólogo de confianza mejorará su situación y pronóstico.
  • No use calcetines o medias que aprieten sus tobillos o pantorrillas.
  • Pruebe unas medias de descanso, en ocasiones es necesario que lleguen hasta la cintura. Colóqueselas por la mañana, antes de levantarse, de manera que no haya posibilidad de que la sangre se acumule alrededor de los tobillos.
  • Tome mucha agua. Aunque resulte sorprendente, esto hará que su cuerpo retenga menos líquido.
  • Realice actividad física con regularidad, especialmente caminatas, natación o pedaleo sobre una bicicleta estática. O bien, intente tomar clases de aeróbic acuático: la inmersión en el agua puede ayudarle a reducir temporalmente la hinchazón, particularmente si el nivel del agua está casi a la altura de sus hombros.
  • Aliméntese bien y evite la comida chatarra.

Trate de que la hinchazón del embarazo no le deprima. El aspecto de los tobillos hinchados probablemente se sume a su sensación de torpeza, pero el edema es una condición momentánea, que pasará pronto después del parto.