¿Qué es el pie de riesgo?
Cuando concurren una o varias enfermedades generales o sistémicas que ponen al pie en riesgo elevado de padecer una lesión en el pie, el podólogo asume que se encuentra frente a un paciente de riesgo.
En ocasiones la consecuencia indirecta de una enfermedad sistémica puede llegar a la amputación, aparición de úlceras, infecciones diversas (local, celulitis, osteitis, osteoartritis), atrofia muscular, y deformaciones óseas como en la artropatía de Charcot, entre otras.
Es frecuente detectar neuropatía o vasculopatía periférica asociadas a enfermedades y factores de riesgo como diabetes, alcoholismo, tabaco o lepra. No hay que olvidar que otras enfermedades no tan conocidas cursan con neuropatía y vasculopatía periférica, como la espina bífida o el Charcot-Marie-Tooth.
Estamos, por tanto, ante unos pies que requieren cuidados diarios, prevención, curación y atención personalizada en manos de un podólogo especialista.



